«El Perseguidor» Julio Cortázar

Julio Cortázar
(1914-1984)

El perseguidor
(Las armas secretas, 1959)

Sé fiel hasta la muerte
Apocalipsis, 2,10

O make me a mask
Dylan Thomas

Dédée me ha llamado por la tarde diciéndome que Johnny no estaba bien, y he ido en seguida al hotel. Desde hace unos días Johnny y Dédée viven en un hotel de la rue Lagrange, en una pieza del cuarto piso. Me ha bastado ver la puerta de la pieza para darme cuenta de que Johnny está en la peor de las miserias; la ventana da a un patio casi negro, y a la una de la tarde hay que tener la luz encendida si se quiere leer el diario o verse la cara. No hace frío, pero he encontrado a Johnny envuelto en una frazada, encajado en un roñoso sillón que larga por todos lados pedazos de estopa amarillenta. Dédée está envejecida, y el vestido rojo le queda muy mal; es un vestido para el trabajo, para las luces de la escena; en esa pieza del hotel se convierte en una especie de coágulo repugnante.
—El compañero Bruno es fiel como el mal aliento —ha dicho Johnny a manera de saludo, remontando las rodillas hasta apoyar en ellas el mentón. Dédée me ha alcanzado una silla y yo he sacado un paquete de Gauloises. Traía un frasco de ron en el bolsillo, pero no he querido mostrarlo hasta hacerme una idea de lo que pasa. Creo que lo más irritante era la lamparilla con su ojo arrancado colgando del hilo sucio de moscas. Después de mirarla una o dos veces, y ponerme la mano como pantalla, le he preguntado a Dédée si no podíamos apagar la lamparilla y arreglarnos con la luz de la ventana. Johnny seguía mis palabras y mis gestos con una gran atención distraída, como un gato que mira fijo pero que se ve que está por completo en otra cosa; que es otra cosa. Por fin Dédée se ha levantado y ha apagado la luz. En lo que quedaba, una mezcla de gris y negro, nos hemos reconocido mejor. Johnny ha sacado una de sus largas manos flacas de debajo de la frazada, y yo he sentido la fláccida tibieza de su piel. Entonces Dédée ha dicho que iba a preparar unos nescafés. Me ha alegrado saber que por lo menos tienen una lata de nescafé. Siempre que una persona tiene una lata de nescafé me doy cuenta de que no está en la última miseria; todavía puede resistir un poco.
—Hace rato que no nos veíamos —le he dicho a Johnny—. Un mes por lo menos.
—Tú no haces más que contar el tiempo —me ha contestado de mal humor—. El primero, el dos, el tres, el veintiuno. A todo le pones un número, tú. Y ésta es igual. ¿Sabes por qué está furiosa? Porque he perdido el saxo. Tiene razón, después de todo.
—¿Pero cómo has podido perderlo? —le he preguntado, sabiendo en el mismo momento que era justamente lo que no se le puede preguntar a Johnny.
—En el métro —ha dicho Johnny—. Para mayor seguridad lo había puesto debajo del asiento. Era magnífico viajar sabiendo que lo tenía debajo de las piernas, bien seguro.
—Se dio cuenta cuando estaba subiendo la escalera del hotel —ha dicho Dédée, con la voz un poco ronca—. Y yo tuve que salir como una loca a avisar a los del métro, a la policía.
Por el silencio siguiente me he dado cuenta de que ha sido tiempo perdido. Pero Johnny ha empezado a reírse como hace él, con una risa más atrás de los dientes y de los labios.
—Algún pobre infeliz estará tratando de sacarle algún sonido —ha dicho—. Era uno de los peores saxos que he tenido nunca; se veía que Doc Rodríguez había tocado en él, estaba completamente deformado por el lado del alma. Como aparato en sí no era malo, pero Rodríguez es capaz de echar a perder un Stradivarius con solamente afinarlo.
—¿Y no puedes conseguir otro?
—Es lo que estamos averiguando —ha dicho Dédée—. Parece que Rory Friend tiene uno. Lo malo es que el contrato de Johnny…
—El contrato —ha remedado Johnny—. Qué es eso del contrato. Hay que tocar y se acabó, y no tengo saxo ni dinero para comprar uno, y los muchachos están igual que yo.
Esto último no es cierto, y los tres lo sabemos. Nadie se atreve ya a prestarle un instrumento a Johnny, porque lo pierde o acaba con él en seguida. Ha perdido el saxo de Louis Rolling en Bordeaux, ha roto en tres pedazos, pisoteándolo y golpeándolo, el saxo que Dédée había comprado cuando lo contrataron para una gira por Inglaterra. Nadie sabe ya cuántos instrumentos lleva perdidos, empeñados o rotos. Y en todos ellos tocaba como yo creo que solamente un dios puede tocar un saxo alto, suponiendo que hayan renunciado a las liras y a las flautas.
—¿Cuándo empiezas, Johnny?
—No sé. Hoy, creo, ¿eh, Dé?
—No, pasado mañana.
—Todo el mundo sabe las fechas menos yo —rezonga Johnny, tapándose hasta las orejas con la frazada—. Hubiera jurado que era esta noche, y que esta tarde había que ir a ensayar.
—Lo mismo da —ha dicho Dédée—. La cuestión es que no tienes saxo.
—¿Cómo lo mismo da? No es lo mismo. Pasado mañana es después de mañana, y mañana es mucho después de hoy. Y hoy mismo es bastante después de ahora, en que estamos charlando con el compañero Bruno y yo me sentiría mucho mejor si me pudiera olvidar del tiempo y beber alguna cosa caliente.
—Ya va a hervir el agua, espera un poco.
—No me refería al calor por ebullición ha dicho Johnny. Entonces he sacado el frasco de ron y ha sido como si encendiéramos la luz, porque Johnny ha abierto de par en par la boca, maravillado, y sus dientes se han puesto a brillar, y hasta Dédée ha tenido que sonreírse al verlo tan asombrado y contento. El ron con el nescafé no estaba mal del todo, y los tres nos hemos sentido mucho mejor después del segundo trago y de un cigarrillo. Ya para entonces he advertido que Johnny se retraía poco a poco y que seguía haciendo alusiones al tiempo, un tema que le preocupa desde que lo conozco. He visto pocos hombres tan preocupados por todo lo que se refiere al tiempo. Es una manía, la peor de sus manías, que son tantas. Pero él la despliega y la explica con una gracia que pocos pueden resistir. Me he acordado de un ensayo antes de una grabación, en Cincinnati, y esto era mucho antes de venir a París, en el cuarenta y nueve o el cincuenta. Johnny estaba en gran forma en esos días, y yo había ido al ensayo nada más que para escucharlo a él y también a Miles Davis. Todos tenían ganas de tocar, estaban contentos, andaban bien vestidos (de esto me acuerdo quizá por contraste, por lo mal vestido y lo sucio que anda ahora Johnny), tocaban con gusto, sin ninguna impaciencia, y el técnico de sonido hacia señales de contento detrás de su ventanilla, como un babuino satisfecho. Y justamente en ese momento, cuando Johnny estaba como perdido en su alegría, de golpe dejó de tocar y soltándole un puñetazo a no sé quién dijo: “Esto lo estoy tocando mañana”, y los muchachos se quedaron cortados, apenas dos o tres siguieron unos compases, como un tren que tarda en frenar, y Johnny se golpeaba la frente y repetía: “Esto ya lo toqué mañana, es horrible, Miles, esto ya lo toqué mañana”, y no lo podían hacer salir de eso, y a partir de entonces todo anduvo mal, Johnny tocaba sin ganas y deseando irse (a drogarse otra vez, dijo el técnico de sonido muerto de rabia), y cuando lo vi salir, tambaleándose y con la cara cenicienta, me pregunté si eso iba a durar todavía mucho tiempo.
—Creo que llamaré al doctor Bernard —ha dicho Dédée, mirando de reojo a Johnny, que bebe su ron a pequeños sorbos—. Tienes fiebre, y no comes nada.
—El doctor Bernard es un triste idiota —ha dicho Johnny, lamiendo su vaso—. Me va a dar aspirinas, y después dirá que le gusta muchísimo el jazz, por ejemplo Ray Noble. Te das una idea, Bruno. Si tuviera el saxo lo recibiría con una música que lo haría bajar de vuelta los cuatro pisos con el culo en cada escalón.
—De todos modos no te hará mal tomarte las aspirinas —he dicho, mirando de reojo a Dédée—. Si quieres yo telefonearé al salir, así Dédée no tiene que bajar. Oye pero ese contrato… Si empiezas pasado mañana creo que se podrá hacer algo. También yo puedo tratar de sacarle un saxo a Rory Friend. Y en el peor de los casos… La cuestión es que vas a tener que andar con más cuidado, Johnny.
—Hoy no —ha dicho Johnny mirando el frasco de ron—. Mañana, cuando tenga el saxo. De manera que no hay por qué hablar de eso ahora. Bruno, cada vez que me doy mejor cuenta de que el tiempo… Yo creo que la música ayuda siempre a comprender un poco este asunto. Bueno, no a comprender porque la verdad es que no comprendo nada. Lo único que hago es darme cuenta de que hay algo. Como esos sueños, no es cierto, en que empiezas a sospecharte que todo se va a echar a perder, y tienes un poco de miedo por adelantado; pero al mismo tiempo no estás nada seguro, y a lo mejor todo se da vuelta como un panqueque y de repente estás acostado con una chica preciosa y todo es divinamente perfecto.
Dédée está lavando las tazas y los vasos en un rincón del cuarto. Me he dado cuenta de que ni siquiera tienen agua corriente en la pieza; veo una palangana con flores rosadas y una jofaina que me hace pensar en un animal embalsamado. Y Johnny sigue hablando con la boca tapada a medias por la frazada, y también él parece un embalsamado con las rodillas contra el mentón y su cara negra y lisa que el ron y la fiebre empiezan a humedecer poco a poco.
—He leído algunas cosas sobre todo eso, Bruno. Es muy raro, y en realidad tan difícil… Yo creo que la música ayuda, sabes. No a entender, porque en realidad no entiendo nada. —Se golpea la cabeza con el puño cerrado. La cabeza le suena como un coco.
—No hay nada aquí dentro, Bruno, lo que se dice nada. Esto no piensa ni entiende nada. Nunca me ha hecho falta, para decirte la verdad. Yo empiezo a entender de los ojos para abajo, y cuanto más abajo mejor entiendo. Pero no es realmente entender, en eso estoy de acuerdo.
—Te va a subir la fiebre —ha rezongado Dédée desde el fondo de la pieza.
—Oh, cállate. Es verdad, Bruno. Nunca he pensado en nada, solamente de golpe me doy cuenta de lo que he pensado, pero eso no tiene gracia, ¿verdad? ¿Qué gracia va a tener darse cuenta de que uno ha pensado algo? Para el caso es lo mismo que si pensaras tú o cualquier otro. No soy yo, yo. Simplemente saco provecho de lo que pienso, pero siempre después, y eso es lo que no aguanto. Ah, es difícil, es tan difícil.. ¿No ha quedado ni un trago?
Le he dado las últimas gotas de ron, justamente cuando Dédée volvía a encender la luz; ya casi no se veía en la pieza. Johnny está sudando, pero sigue envuelto en la frazada, y de cuando en cuando se estremece y hace crujir el sillón.
—Me di cuenta cuando era muy chico, casi en seguida de aprender a tocar el saxo. En mi casa había siempre un lío de todos los diablos, y no se hablaba más que de deudas, de hipotecas. ¿Tú sabes lo que es una hipoteca? Debe ser algo terrible, porque la vieja se tiraba de los pelos cada vez que el viejo hablaba de la hipoteca, y acababan a los golpes. Yo tenia trece años… pero ya has oído todo eso.
Vaya si lo he oído; vaya si he tratado de escribirlo bien y verídicamente en mi biografía de Johnny.
—Por eso en casa el tiempo no acababa nunca, sabes. De pelea en pelea, casi sin comer. Y para colmo la religión, ah, eso no te lo puedes imaginar. Cuando el maestro me consiguió un saxo que te hubieras muerto de risa si lo ves, entonces creo que me di cuenta en seguida. La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo. Pero entonces hay que creer que este tiempo no tiene nada que ver con… bueno, con nosotros, por decirlo así.
Como hace rato que conozco las alucinaciones de Johnny, de todos los que hacen su misma vida, lo escucho atentamente pero sin preocuparme demasiado por lo que dice. Me pregunto en cambio cómo habrá conseguido la droga en París. Tendré que interrogar a Dédée, suprimir su posible complicidad. Johnny no va a poder resistir mucho más en ese estado. La droga y la miseria no saben andar juntas. Pienso en la música que se está perdiendo, en las docenas de grabaciones donde Johnny podría seguir dejando esa presencia, ese adelanto asombroso que tiene sobre cualquier otro músico. “Esto lo, estoy tocando mañana” se me llena de pronto de un sentido clarísimo, porque Johnny siempre está tocando mañana y el resto viene a la zaga, en este hoy que él salta sin esfuerzo con las primeras notas de su música.
Soy un crítico de jazz lo bastante sensible como para comprender mis limitaciones, y me doy cuenta de que lo que estoy pensando está por debajo del plano donde el pobre Johnny trata de avanzar con sus frases truncadas, sus suspiros, sus súbitas rabias y sus llantos. A él le importa un bledo que yo lo crea genial, y nunca se ha envanecido de que su música esté mucho más allá de la que tocan sus compañeros. Pienso melancólicamente que él está al principio de su saxo mientras yo vivo obligado a conformarme con el final. Él es la boca y yo la oreja, por no decir que él es la boca y yo… Todo crítico, ay, es el triste final de algo que empezó como sabor, como delicia de morder y mascar. Y la boca se mueve otra vez, golosamente la gran lengua de Johnny recoge un chorrito de saliva de los labios. Las manos hacen un dibujo en el aire.
—Bruno, si un día lo pudieras escribir… No por mí, entiendes, a mí qué me importa. Pero debe ser hermoso, yo siento que debe ser hermoso. Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Esto se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo se siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae… Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir asi. No creas que me olvidaba de la hipoteca o de la religión. Solamente que en esos momentos la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo sé que el traje está en el ropero, pero a mf no vas a decirme que en ese momento ese traje existe. El traje existe cuando me lo pongo, y la hipoteca y la religión existían cuando terminaba de tocar y la vieja entraba con el pelo colgándole en mechones y se quejaba dé que yo le rompía las orejas con esa-música-del-diablo.
Dédée ha traído otra taza de nescafé, pero Johnny mira tristemente su vaso vacío.
—Esto del tiempo es complicado, me agarra por todos lados. Me empiezo a dar cuenta poco a poco de que el tiempo no es como una bolsa que se rellena. Quiero decir que aunque cambie el relleno, en la bolsa no cabe más que una cantidad y se acabó. ¿Ves mi valija, Bruno? Caben dos trajes, y dos pares de zapatos. Bueno, ahora imagínate que la vacías y después vas a poner de nuevo los dos trajes y los dos pares de zapatos, y entonces te das cuenta de que solamente caben un traje y un par de zapatos. Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es cuando te das cuenta de que puedes meter una tienda entera en la valija, cientos y cientos de trajes, como yo meto la música en el tiempo cuando estoy tocando, a veces. La música y lo que pienso cuando viajo en el métro.
—Cuándo viajas en el métro.
—Eh, sí, ahí está la cosa —ha dicho socorronamente Johnny—. El métro es un gran invento, Bruno. Viajando en el métro te das cuenta de todo lo que podría caber en la valija. A lo mejor no perdí el saxo en el métro, a lo mejor…
Se echa a reír, tose, y Dédée lo mira inquieta. Pero él hace gestos, se ríe y tose mezclando todo, sacudiéndose debajo de la frazada como un chimpancé. Le caen lágrimas y se las bebe, siempre riendo.
—Mejor es no confundir las cosas —dice después de un rato—. Lo perdí y se acabó. Pero el métro me ha servido para darme cuenta del truco de la valija. Mira, esto de las cosas elásticas es muy raro, yo lo siento en todas partes. Todo es elástico, chico. Las cosas que pacecen duras tienen una elasticidad…
Piensa, concentrándose.
—…una elasticidad retardada —agrega sorprendentemente. Yo hago un gesto de admiración aprobatoria. Bravo, Johnny. El hombre que dice que no es capaz de pensar. Vaya con Johnny. Y ahora estoy realmente interesado por lo que va a decir, y él se da cuenta y me mira más socarronamente que nunca.
—¿Tú crees que podré conseguir otro saxo para tocar pasado mañana, Bruno?
—Sí, pero tendrás que tener cuidado.
—Claro, tendré que tener cuidado.
—Un contrato de un mes —explica la pobre Dédée—. Quince días en la boîte de Rémy, dos conciertos y los discos. Podríamos arreglarnos tan bien.
—Un contrato de un mes —remeda Johnny con grandes gestos—. La boîte de Rémy, dos conciertos y los discos. Be—bata—bop bop bop, chrrr. Lo que tiene es sed, una sed, una sed. Y unas ganas de fumar, de fumar. Sobre todo unas ganas de fumar.
Le ofrezco un paquete de Gauloises, aunque sé muy bien que está pensando en la droga. Ya es de noche, en el pasillo empieza un ir y venir de gente, diálogos en árabe, una canción. Dédée se ha marchado, probablemente a comprar alguna cosa para la cena. Siento la mano de Johnny en la rodilla.
—Es una buena chica, sabes. Pero me tiene harto. Hace rato que no la quiero, que no puedo sufrirla. Todavía me excita, a ratos, sabe hacer el amor como… —junta los dedos a la italiana—. Pero tengo que librarme de ella, volver a Nueva York. Sobre todo tengo que volver a Nueva York, Bruno.
—¿Para qué? Allá te estaba yendo peor que aquí. No me refiero al trabajo sino a tu vida misma. Aquí me parece que tienes más amigos.
—Si, estás tú y la marquesa, y los chicos del club… ¿Nunca hiciste el amor con la marquesa, Bruno?
—No.
—Bueno, es algo que… Pero yo te estaba hablando del métro, y no sé por qué cambiamos de tema. El métro es un gran invento, Bruno. Un día empecé a sentir algo en el métro, después me olvidé… Y entonces se repitió, dos o tres días después. Y al final me di cuenta. Es fácil de explicar, sabes, pero es fácil porque en realidad no es la verdadera explicación. La verdadera explicación sencillamente no se puede explicar. Tendrías que tomar el métro y esperar a que te ocurra, aunque me parece que eso solamente me ocurre a mí. Es un poco así, mira. ¿Pero de verdad nunca hiciste el amor con la marquesa? Le tienes que pedir que suba al taburete dorado que tiene en el rincón del dormitorio, al lado de una lámpara muy bonita, y entonces… Bah, ya está ésa de vuelta.
Dédée entra con un bulto, y mira a Johnny.
—Tienes más fiebre. Ya telefoneé al doctor, va a venir a las diez. Dice que te quedes tranquilo.
—Bueno, de acuerdo, pero antes le voy a contar lo del métro a Bruno. El otro día me di bien cuenta de lo que pasaba. Me puse a pensar en mi vieja, después en Lan y los chicos, y claro, al momento me parecía que estaba caminando por mi barrio, y veía las caras de los muchachos, los de aquel tiempo. No era pensar, me parece que ya te he dicho muchas veces que yo no pienso nunca; estoy como parado en una esquina viendo pasar lo que pienso, pero no pienso lo que veo. ¿Té das cuenta? Jim dice que todos somos iguales, que en general (así dice) uno no piensa por su cuenta. Pongamos que sea así, la cuestión es que yo había tomado el métro en la estación de Saint—Michel y en seguida me puse a pensar en Lan y los chicos, y a ver el barrio. Apenas me senté me puse a pensar en ellos. Pero al mismo tiempo me daba cuenta de que estaba en el métro, y vi que al cabo de un minuto más o menos llegábamos a Odéon, y que la gente entraba y salía. Entonces seguí pensando en Lan y vi a mi vieja cuando volvía de hacer las compras, y empecé a verlos a todos, a estar con ellos de una manera hermosísima, como hacia mucho que no sentía. Los recuerdos son siempre un asco, pero esta vez me gustaba pensar en los chicos y verlos. Si me pongo a contarte todo lo que vi no lo vas a creer porque tendría para rato. Y eso que ahorraría detalles. Por ejemplo, para decirte una sola cosa, veía a Lan con un vestido verde que se ponía cuando iba al Club 33 donde yo tocaba con Hamp. Veía el vestido con unas cintas, un moño, una especie de adorno al costado y un cuello… No al mismo tiempo, sino que en realidad me estaba paseando alrededor del vestido de Lan y lo miraba despacio. Y después miré la cara de Lan y la de los chicos, y después mé acordé de Mike que vivía en la pieza de al lado, y cómo Mike me había contado la historia de unos caballos salvajes en Colorado, y él que trabajaba en un rancho y hablaba sacando pecho como los domadores de caballos…
—Johnny —ha dicho Dédée desde su rincón.
—Fíjate que solamente te cuento un pedacito de todo lo que estaba pensando y viendo. ¿Cuánto hará que te estoy contando este pedacito?
—No sé, pongamos unos dos minutos.
—Pongamos unos dos minutos —remeda Johnny—. Dos minutos y te he contado un pedacito nada más. Si te contara todo lo que les vi hacer a los chicos, y cómo Hamp tocaba Save it, pretty mamma y yo escuchaba cada nota, entiendes, cada nota, y Hamp no es de los que se cansan, y si te contara que también le oí a mi vieja una oración larguísima, donde hablaba de repollos, me parece, pedía perdón por mi viejo y por mí y decía algo de unos repollos… Bueno, si te contara en detalle todo eso, pasarían más de dos minutos, ¿eh, Bruno?
—Si realmente escuchaste y viste todo eso, pasaría un buen cuarto de hora —le he dicho, riéndome.
—Pasaría un buen cuarto de hora, eh, Bruno. Entonces me vas a decir cómo puede ser que de repente siento que el métro se para y yo me salgo de mi vieja y Lan y todo aquello, y veo que estamos en Saint-Germain-des-Prés, que queda justo a un minuto y medio de Odéon.
Nunca me preocupo demasiado por las cosas que dice Johnny pero ahora, con su manera de mirarme, he sentido frío.
—Apenas un minuto y medio por tu tiempo, por el tiempo de ésa —ha dicho rencorosamente Johnny—. Y también por el del métro y el de mi reloj, malditos sean. Entonces, ¿cómo puede ser que yo haya estado pensando un cuarto de hora, eh, Bruno? ¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio? Te juro que ese día no había fumado ni un pedacito ni una hojita —agrega como un chico que se excusa—. Y después me ha vuelto a suceder, ahora me empieza a suceder en todas partes. Pero —agrega astutamente— sólo en el métro me puedo dar cuenta porque viajar en el métro es como estar metido en un reloj. Las estaciones son los minutos, comprendes, es ese tiempo de ustedes, de ahora; pero yo sé que hay otro, y he estado pensando, pensando…
Se tapa la cara con las manos y tiembla. Yo quisiera haberme ido ya, y no sé cómo hacer para despedirme sin que Johnny se resienta, porque es terriblemente susceptible con sus amigos. Si sigue así le va a hacer mal, por lo menos con Dédée no va a hablar de esas cosas.
—Bruno~si yo pudiera solamente vivir como en esos momentos, o como cuando estoy tocando y también el tiempo cambia… Te das cuenta de lo que podría pasar en un minuto y medio… Entonces un hombre, no solamente yo sino ésa y tú y todos los muchachos, podrían vivir cientos de años, si encontráramos la manera podríamos vivir mil veces más de lo que estamos viviendo por culpa de los relojes, de esa manía de minutos y de pasado mañana…
Sonrío lo mejor que puedo, comprendiendo vagamente que tiene razón, pero que lo que él sospecha y lo que yo presiento de su sospecha se va a borrar como siempre apenas esté en la calle y me meta en mi vida de todos los días. En ese momento estoy seguro de que Johnny dice algo que no nace solamente de que está medio loco, de que la realidad se le escapa y le deja en cambio una especie de parodia que él convierte en una esperanza. Todo lo que Johnny me dice en momentos así (y hace más de cinco años que Johnny me dice y les dice a todos cosas parecidas) no se puede escuchar prometiéndose volver a pensarlo más tarde. Apenas se está en la calle, apenas es el recuerdo y no Johnny quien repite las palabras, todo se vuelve un fantaseo de la marihuana, un manotear monótono (por que hay otros que dicen cosas parecidas, a cada rato se sabe de testimonios parecidos) y después de la maravilla nace la irritación, y a mí por lo menos me pasa que siento como si Johnny me hubiera estado tomando el pelo. Pero esto ocurre siempre al otro día, no cuando Johnny me lo está diciendo, porque entonces siento que hay algo que quiere ceder en alguna parte, una luz que busca encenderse, o más bien como si fuera necesario quebrar alguna cosa, quebrarla de arriba abajo como un tronco metiéndole una cuña y martillando hasta el final. Y Johnny ya no tiene fuerzas para martillar nada, y yo ni siquiera sé qué martillo haría falta para meter una cuña que tampoco me imagino.
De manera que al final me he ido de la pieza, pero antes ha pasado una de esas cosas que tienen que pasar —ésa u otra parecida—, y es que cuando me estaba despidiendo de Dédée y le daba al espalda a Johnny he sentido que algo ocurría, lo he visto en los ojos de Dédée y me he vuelto rápidamente (porque a lo mejor le tengo un poco de miedo a Johnny, a este ángel que es como mi hermano, a este hermano que es como mi ángel) y he visto a Johnny que se ha quitado de golpe la frazada con que estaba envuelto, y lo he visto sentado en el sillón completamente desnudo, con las piernas levantadas y las rodillas junto al mentón, temblando pero riéndose, desnudo de arriba a abajo en el sillón mugriento.
—Empieza a hacer calor —ha dicho Johnny. Bruno, mira qué hermosa cicatriz tengo entre las costillas.
—Tápate —ha mandado Dédée, avergonzada y sin saber qué decir. Nos conocemos bastante y un hombre desnudo no es más que un hombre desnudo, pero de todos modos Dédée ha tenido vergüenza y yo no sabia cómo hacer para no dar la impresión de que lo que estaba haciendo Johnny me chocaba. Y él lo sabía y se ha reído con toda su bocaza, obscenamente manteniendo las piernas levantadas, el sexo colgándole al borde del sillón como un mono en el zoo, y la piel de los muslos con unas raras manchas que me han dado un asco infinito. Entonces Dédée ha agarrado la frazada y lo ha envuelto presurosa, mientras Johnny se reía y parecía muy feliz. Me he despedido vagamente, prometiendo volver al otro día, y Dédée me ha acompañado hasta el rellano, cerrando la puerta para que Johnny no oiga lo que va a decirme.
—Está así desde que volvimos de la gira por Bélgica. Había tocado tan bien en todas partes, y yo estaba tan contenta.
—Me pregunto de dónde habrá sacado la droga —he dicho, mirándola en los ojos.
—No sé. Ha estado bebiendo vino y coñac casi todo el tiempo. Pero también ha fumado, aunque menos que allá…
Allá es Baltimore y Nueva York, son los tres meses en el hospital psiquiátrico de Bellevue, y la larga temporada en Camarillo.
¿Realmente Johnny tocó bien en Bélgica, Dédée?
—Sí, Bruno, me parece que mejor que nunca. La gente estaba enloquecida, y los muchachos de la orquesta me lo dijeron muchas veces. De repente pasaban cosas raras, como siempre con Johnny, pero por suerte nunca delante del público. Yo creí… pero ya ve, ahora es peor que nunca.
¿Peor que en Nueva York? Usted no lo conoció en esos años.
Dédée no es tonta, pero a ninguna mujer le gusta que le hablen de su hombre cuando aún no estaba en su vida, aparte de que ahora tiene que aguantarlo y lo de antes no son más que palabras. No sé cómo decírselo, y ni siquiera le tengo plena confianza, pero al final me decido.
—Me imagino que se han quedado sin dinero.
—Tenemos ese contrato para empezar pasado mañana —ha dicho Dédée.
—¿Usted cree que va a poder grabar y presentarse en público?
—Oh, sí —ha dicho Dédée un poco sorprendida—. Johnny puede tocar mejor que nunca si el doctor Bernard le corta la gripe. La cuestión es el saxo.
—Me voy a ocupar de eso. Aquí tiene, Dédée. Solamente que… Lo mejor sería que Johnny no lo supiera.
—Bruno…
Con un gesto, y empezando a bajar la escalera, he detenido las palabras imaginables, la gratitud inútil de Dédée. Separado de ella por cuatro o cinco peldaños me ha sido más fácil decírselo.
—Por nada del mundo tiene que fumar antes del primer concierto. Déjelo beber un poco pero no le dé dinero para lo otro.
Dédée no ha contestado nada; aunque he visto cómo sus manos doblaban y doblaban los billetes, hasta hacerlos desaparecer. Por lo menos tengo la seguridad de que Dédée no fuma. Su única complicidad puede nacer del miedo o del amor. Si Johnny se pone de rodillas, como lo he visto en Chicago, y le suplica llorando… Pero es un riesgo como tantos otros con Johnny, y por el momento habrá dinero para comer y para remedios. En la calle me he subido el cuello de la gabardina porque empezaba a lloviznar, y he respirado hasta que me dolieron los pulmones; me ha parecido que París olía a limpio, a pan caliente. Sólo ahora me he dado cuenta de cómo olía la pieza de Johnny, el cuerpo de Johnny sudando bajo la frazada. He entrado en un café para beber un coñac y lavarme la boca, quizá también la memoria que insiste e insiste en las palabras de Johnny, sus cuentos, su manera de ver lo que yo no veo y en el fondo no quiero ver. Me he puesto a pensar en pasado mañana y era como una tranquilidad, como un puente bien tendido del mostrador hacia adelante.

*Imagen: ©Eugenio Robleda Espinosa 2019


Celebrando a Nuestros Muertos

Dos de noviembre, bienvenidos nuestros muertos que gozan de vida eterna, hoy los honramos, siempre los recordamos.

Bienvenida
Bienvenida

Lamuertedelaprepotencia
La Muerte de la Prepotencia

Homenaje
A las muertas de Juárez

Besoeterno
Beso eterno

Porhoyno
Por hoy no

Alicia en el centro del reflejo


Sabía de la vieja creencia de que, al estar entre dos espejos paralelos y observarse por un largo período, podría encontrarse con el diablo. Sin embargo ella entendía que, en todo caso, lo que descubriría serían sus propios demonios. Dispuso las dos superficies reflectantes a sus costados y empezó a observar los múltiples reflejos de su ser.

Quería entender, en lo que la rodeaba, esa distinción que le daba la calidad de persona y que la hacía igual a sus semejantes. A esos entes que existen como idénticos a ella misma en el tiempo y en el espacio. Su objetivo era escudriñar una noción del ser en sí misma, más allá de la identidad como tal.

Poco a poco se fue concentrando en las figuras, aparentemente mas lejanas y apenas definidas, en las que difícilmente se reconocía. Esas eran las imágenes que buscaba, su yo desconocido, al menos para ella misma, trato de contemplarse durante largo tiempo pero al más mínimo movimiento de su cuerpo, sus múltiples yo, danzaban en un baile tan perfectamente sincronizado que ni la mejor compañía de ballet ruso lograría coreografiar.

Esa transformación de cuerpos al infinito, que los espejos le mostraban y que reducían sus dimensiones al alejarse con una proporción perfecta, le hizo recordar sus clases de geometría en la secundaria, en particular sobre la homotecia, trato de entenderlo pero era difícil comprender, sobre todo por que demasiadas visiones empezaban a generarse en su mente, provocadas por las oleadas de reflejos, a ratos indefinidos, ante ella. Peces y aves de Escher le nublaron la vista, sus estructuras ambivalentes se mezclaban con su yo proyectado al infinito y luchaba por verse, por encontrarse, por escudriñarse y reconocerse en esa que por destellos, por miles de ellos, le resultaba en ocasiones, tan ajena.

La multiplicidad de reflejos empezó a serle extraño, ya no se miraba, ya no era ella. Su yo se cosificó. Era un objeto mas y dada su infinita cantidad, la de sus yo objeto, les empezó a restar importancia, se devaluaron, tal como sucede en la ley de la oferta y la demanda. En la medida en que ella se parecía mas a lo contrario de su ser, mas borrosa se tornaba. Esto la inquietó al grado de hacerla creer que sus demonios en verdad empezaban a aparecer, que esa vieja creencia era real. Sus monstruos habían ahuyentado las palomas de Escher, sus peces se habían perdido en el océano de imágenes y destellos reflejados por ambos espejos.

Y así, al inicio de un trayecto desquiciante, surgió un atisbo, como suceden las iluminaciones, la epifanía se conjuraba. Sus oídos se inundaron de sonidos indefinidos, armónicos y cadenciosos pero inescrutables, se llenó de paz. Se le nubló la vista y al ritmo de la cadencia de lo que escuchaba, en el centro de esa visión borrosa, surgió ella y se recorrió con la mirada, con calma, sin prisa. Se vio en el centro de sus múltiples yo. Sin tratar de responderse quien era, de donde venía, a dónde iría, cuál era su papel en la vida y cuál era el sentido de la existencia, decidió aceptarse tal cual, sin mayor cuestionamiento. Entendió que todo eso lo sabría, en otro tiempo, en otro plano, en otro momento, en otro espacio, en otro reflejo quizás…


Publicado originalmente en la entrega de mayo de 2018 de la Revista .925 Artes y Diseño de la Facultad de Artes y Diseño plantel Taxco

Identidad Hipertextual

identidad

(Del bajo lat. identitas.)

1. s. f. Circunstancia de ser una cosa o persona muy parecida o igual a otra con la que se compara. equivalencia, igualdad, paralelismo, semejanza
2. Hecho de ser una persona o cosa la misma que se supone o busca, o la que ella afirma ser presentó documentos que demostraban su identidad.
3. FILOSOFÍA Igualdad de una cosa con ella misma.
4. LÓGICA Proposición lógica en la que los contenidos representativos del sujeto y del predicado son idénticos o iguales.
5. MATEMÁTICAS Igualdad entre dos expresiones algebraicas que se mantiene siempre, sea cual sea el valor de sus variables.
6. identidad social SICOLOGÍA, SOCIOLOGÍA Conciencia que tiene un individuo de su pertenencia a uno o varios grupos sociales o a un territorio y significado emocional que resulta de ella.
 
 

hipertextual

adj. INFORMÁTICA Que tiene relación con el hipertexto la página se ha diseñado con un lenguaje hipertextual.
 

No lo sé…

10

 

 

-No lo sé.

Me respondió.

Giró su cabeza en la misma dirección que su cuerpo, que ya me daba la espalda… y no la volví a ver.

Gloria -Patti Smith-

They’re singing, jesus died for somebody’s sins but not mine.

DCIM100GOPRO

Jesus died for somebody’s sins but not mine
Meltin’ in a pot of thieves
Wild card up my sleeve
Thick heart of stone
My sins my own
They belong to me, me

People say ‘beware!’
But I don’t care
The words are just
Rules and regulations to me, me

I-i walk in a room, you know I look so proud
I’m movin’ in this here atmosphere, well, anything’s allowed
And I go to this here party and I just get bored
Until I look out the window, see a sweet young thing
Humpin’ on the parking meter, leanin’ on the parking meter
Oh, she looks so good, oh, she looks so fine
And I got this crazy feeling and then I’m gonna ah-ah make her mine
Ooh I’ll put my spell on her

Here she comes
Walkin’ down the street
Here she comes
Comin’ through my door
Here she comes
Crawlin’ up my stair
Here she comes
Waltzin’ through the hall
In a pretty red dress
And oh, she looks so good, oh, she looks so fine
And I got this crazy feeling that I’m gonna ah-ah make her mine

And then I hear this knockin’ on my door
Hear this knockin’ on my door
And I look up into the big tower clock
And say, ‘oh my God here’s midnight!’
And my baby is walkin’ through the door
Leanin’ on my couch she whispers to me and I take the big plunge
And oh, she was so good and oh, she was so fine
And I’m gonna tell the world that I just ah-ah made her mine

And I said darling, tell me your name, she told me her name
She whispered to me, she told me her name
And her name is, and her name is, and her name is, and her name is g-l-o-r-i-a
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria

I was at the stadium
There were twenty thousand girls called their names out to me
Marie and ruth but to tell you the truth
I didn’t hear them I didn’t see
I let my eyes rise to the big tower clock
And I heard those bells chimin’ in my heart
Going ding dong ding dong ding dong ding dong.
Ding dong ding dong ding dong ding dong
Counting the time, then you came to my room
And you whispered to me and we took the big plunge
And oh. you were so good, oh, you were so fine
And I gotta tell the world that I make her mine make her mine
Make her mine make her mine make her mine make her mine

G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria,
G-l-o-r-i-a gloria

And the tower bells chime, ‘ding dong’ they chime
They’re singing, ‘jesus died for somebody’s sins but not mine.’

Gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a,
Gloria g-l-o-r-i-a, g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria,
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria,
G-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria g-l-o-r-i-a gloria .

Orden, caos y proporción áurea

(Recopilación)

orden s. m.

1   Forma de estar colocadas adecuadamente las cosas, personas o hechos en un lugar o de sucederse en el tiempo según un determinado criterio: orden alfabético; se clasifican por orden de llegada; pon los libros en orden; cuenta las cosas por el orden en que sucedieron. desorden.
2   Estado de normalidad y sin alteraciones: el vigilante declaró que cuando hizo la ronda encontró todo en orden.

— público Situación de normalidad en un estado o comunidad: los disturbios de ayer tarde pretendían alterar el orden público.
3   Clase, tipo o categoría: Picasso fue un artista de primer orden.
4   En arquitectura, conjunto formado por una columna y la porción de elementos horizontales que se encuentran sobre ella; en la Grecia clásica se establecieron tres tipos (dórico, jónico y corintio), a los que los romanos añadieron dos (toscano y compuesto), utilizados posteriormente por otros estilos arquitectónicos; el empleo de uno u otro determina las proporciones generales del edificio.

— compuesto Orden romano que combina en el capitel los motivos vegetales del orden corintio y las volutas del jónico.
5   Categoría de clasificación de los seres vivos inferior a la de clase y superior a la de familia: dentro de la clase mamíferos está el orden carnívoros, que contiene entre otras familias a cánidos y félidos.
6   Formación de tropas para desempeñar una misión, como el orden de batalla (disposición más favorable para la lucha), el orden de parada (con mucho frente y poco fondo para pasar revista) o el orden abierto (con la tropa dispersada para cubrir más terreno y ser menos vulnerable).
s. f.
7   Aquello que un superior manda obedecer y realizar: el soldado cumplió la orden. mandato.
s. m.
8   Sacramento de la Iglesia en virtud del cual un cristiano es nombrado sacerdote, diácono u obispo.
s. f.
9   Cada uno de los grados de este sacramento: el sacerdocio y el diaconado son órdenes mayores.
10   Comunidad de religiosos aprobada por la Iglesia que vive bajo unas reglas establecidas por su fundador: a comienzos del s. xiii surgieron las órdenes mendicantes, así llamadas porque solo aceptaban vivir de las limosnas.
11   Antigua organización civil o militar, especialmente en la Edad Media, creada para proteger o defender ciertas personas o cosas con un fin moral o virtuoso: muchos caballeros medievales se alistaban en los ejércitos de las Cruzadas o profesaban en una orden de caballería; a los veinte años, Roger de Flor ingresó en la Orden Militar de los Caballeros del Temple.

caos

s m caos[‘kaos]

1 condición amorfa anterior a la creación del universo

caos primigenio
2 desorden o confusión total

caos de papeles
1. LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE DE LA NATURALEZA.
2. TODO PUEDE REPRESENTARSE Y ENTENDERSE CON NÚMEROS.
3. AL GRAFICAR CUALQUIER SISTEMA SURGEN PATRONES.
4. POR LO TANTO, HAY PATRONES EN TODA LA NATURALEZA.

Al intentar escapar del laberinto en los que tenía encerrados el rey Minos, Dédalo, inventor y constructor, entre muchas cosas, del mismo laberinto donde se haya atrapado, junto a su hijo Ícaro, cuando aquel perdió la buena fe que rey le tenía, resuelve fabricar una alas, (artefactos que los griegos mitológicos solían utilizar en espalda o pies a manera de herramientas que le permitían alzar el vuelo), con las cuales saldrían del laberinto, teniendo en cuanta que el rey, todopoderoso, ejercía jurisprudencia total tanto en la tierra como en los mares, por lo que Dédalo veía reducidas sus posibilidades para escapar de tal confinamiento. Con las alas hechas, Dédalo aconsejó al jovial y curioso Ícaro, todo un icono del espíritu libre moderno a juicio del reseñista, que no volara demasiado alto: una excesiva cercanía con Apolo, dios del sol, terminarían por derretir la capa de cera con que estaban cubiertas las plumas que el constructor utilizó para un mejor funcionamiento aerodinámico de las alas. Ícaro, como se ha referido hasta el hartazgo, desobedece al padre sorprendido por una nueva visión: bien puede uno imaginarse que desde cierta altura, ya sea sobre la cima de una montaña o montado en un avión, la perspectiva de las cosas cambia. Así, sorprendido, Ícaro desatiende el consejo paterno, vuela tan alto en la bóveda de los cielos que un leve roce de sus alas con un rayo de Apolo lo derriba al mar.

Se cuenta, en resumen, el conocidísimo y muchas veces referenciado mito griego. Referenciado tanto en cine como en literatura, y referenciado por Aronofsky en su ópera prima como una parábola del hombre que tiene alas y, sin atender consejos de terceros, bate tan fuerte el viento alrededor de sí que logra subir demasiado, tal como corre la suerte del protagonista, héroe derribado, Maximillian Cohen.

Cohen es un eminente matemático de cierto renombre, quien trabaja bajo la tutela de otro eminente matemático, Sol, mismo que fungiría a lo largo de la película como un Dédalo un poco apartado. Transcurre sus miserables días intentando obtener un patrón de comportamiento en el convulso y volátil mercado de valores; algoritmo por demás complicado de elaborar. Aunque vive plenamente convencido de la existencia de patrones de comportamiento absolutamente de todo, por el contrario, a Sol le resulta por demás complicado reducir todos los aspectos de la naturaleza a un solo modelo matemático, que el caos siempre será caos, mientras que el jovial Cohen, Ícaro tal cual, considera que tarde o temprano tanta reiteración cíclica de ciertos eventos de la naturaleza terminan por representar patrones que pueden simplificarse en un algoritmo, y que, además, siendo el mercado de valores un ente autónomo lleno de números volátiles aunque cíclicos, no tardará, después de cierta exhaustiva búsqueda, en encontrar la fórmula mágica.

Siendo famosa su habilidad matemática, conocida hasta por una vecina inoportuna, y famosas también sus pesquisas numéricas, nuestro héroe es cazado por dos fuerzas por demás opuestas: de un lado de la moneda los hombres del misticismo, representados por un grupo de judíos, quienes desde milenios buscan, utilizando las técnicas de la kabbalah, un número mágico que representa la llave para conocer el verdadero nombre de dios (según la propia tradición judía); y por el lado restante de la moneda a los hombres del materialismo, representados por una poderosa corporación que busca, férreamente, la solución que prediga el comportamiento de las bolsas de valores y con ello obtener el control total del mercado de valores. Dos aspectos que exploran los guionistas, como ejemplos de lo que representa para el hombre moderno la felicidad plena: la comodidad material y la felicidad espiritual.

Al ser cazado por ambas fuerzas, Cohen señala no estar interesado ni en religión ni en aquello que pueda ofrecer la corporación. Relata, por lo menos tres veces, que de pequeño vio directamente al sol, desobedeciendo un consejo materno, padeciendo gravísimas secuelas de un suceso sumamente importante del cual no es consiente hasta que se le revela (y a nosotros también), la verdad de su existencia. Eso que se ha señalado como paranoia en ciertas semblanzas de la película, y que padece el protagonista relatado en una interesante exploración estética bien llevada por el director, tiene más semejanzas con la epilepsia fotosensible, un padecimiento neurológico que es causado por la exposición a una luz intensa, provocando fuertes migrañas. Migrañas y fuertes delirios que, se presume, Cohen viene padeciendo desde la exposición de sus retinas a los rayos de Apolo. Así también, cada vez que éste parece estar más cerca de la revelación de la fórmula mágica, la afección neuronal lo aqueja, cada vez con más intensidad.

Afectado ya por el asecho de ambos bandos, y habiendo cedido ante los dos (por un lado acepta el nuevo chip que la corporación le ofrece y por el otro acepta una sesión mística con el grupo de judíos), su mentor le aconseja seguir el ejemplo de Arquímedes, utilizando otra leyenda por demás hermosa en donde el genio, después de vivir atormentado un tiempo buscando cómo tener la certeza de que una onza de oro vale oro, va y se toma un baño en una tina, donde, después de la confortación, lograr aclararse las ideas y descansar la mente, alcanzando una etapa de lucidez que le revela el enigma: entonces Arquímedes grita eureka. Pero Cohen no es un viejo sabio artrítico, sino más bien jovial y curioso, que vuela ya un poco alto surcando la bóveda celeste y con una nueva perspectiva de la naturaleza, recordando que, después de hacer trabajar en extremo la unidad procesadora de su computador, ya de nuevo ha solucionado el problema con el nuevo chip, un par de alas que lo elevan demasiado al sol, tan cerca, que sus excesivas dimensiones lo ciegan: reanudada la pesquisa numérica, después de ciertas momentos tormentosos, Cohen encuentra un bug, o error informático de programación, el cual hace imprimir y desechar inmediatamente, cuando cree que aún está muy lejos de predecir el comportamiento de Wall Street; aunque, para su mayor desgracia, la hoja impresa es recuperada por los hombres del materialismo.

Cabe recordar en este punto que, en una de esas tantas conversación de Sol con su pupilo, un científico es aquel que tiene certeza sobre las cosas, y que a diferencias de un simple numerólogo, sabe reconocer a 216 como un simple número y que, focalizado en él, bien podría encontrarse en cualquier conteo de escalones o en las veces que un chofer se queja del tráfico. Cohen parece ir perdiendo progresivamente la capacidad cognitiva que caracteriza al buen científico, focalizándose en extremo en la serie de Fibonacci, referenciando reiteradamente en las relaciones dimensionales que construyen a una espiral, un caracol, un girasol: simbología insertada con buen ojo narrativo. Aunque tanta reiteración de la proporción dorada, desde el primer encuentro del judío y Cohen, cuando aquel le explica el funcionamiento de la cábala, hasta el grado de mencionar al hombre del Vitrubio, la cinta parece estar más apegada a esa idea bastante jugueteada por místicos y numerólogos, que la película bien podría haberse llamado “Phi”, letra griega con la cual ha sido designada la proporción divina.

Atrapado en el laberinto, Cohen usa su ingenio y vuela para escapar. Observa y contempla obsesivamente, paranoicamente, a costa de sus convulsiones cada vez más violentas, el bug que la máquina le arroga, un computador que, referencias menos referencias más, tiene una hermana gemela creada por la dupla C. Clarke-Kubrick, HAL 9000, porque Euclides, así como el cerebro rector de la Discovery, falla por intervención de un orden superior, en el momento que sus operadores no saben interpretar esos deslices técnicos. Así lo interpreta nuestro héroe, cuando acepta con esperpento que está muy alejado del algoritmo mágico: mira y relee la colección de números que cree erróneos sin poder interpretarlos. Pero escapa, como se ha dicho, perseguido por fieles servidores del rey Minos. Escapa volando el jovial Cohen cuando ambas fuerzas ya lo tienen atrapado, vuela suspendido frente a la grandeza de Apolo, sin que lo reconozca: la corporación le exige el algoritmo completo, la secta que le dicte todos los números. Cohen les dice a ambos no saberlo, hasta que, frente al rabino mayor, se le revela la verdad: el bug no es otra cosa que la llave mágica, para acceder a dios y para controlar a Wall Street.

Pero la conclusión a la que llega una vez que se la revelado que desde la infancia había entrado, vía ocular, en contacto con dios, es sólo una cara de la moneda: Cohen también acepta, diciendo que lo ha visto todo, que vivirá aún más infeliz y desgraciado si conserva con él la llave mágica y, tomándole la palabra a su mentor recurre al borrado físico de su memoria: el héroe, después de un tormentoso camino, se inmola, como todo un clásico griego.

 

En el último momento, contando con la llave que le abrirá la puerta de entrada al cielo (al cielo judío) y que le permitirá controlar los mercados de valores del mundo, una oportunidad de satisfacción plena, que le permitiría tener colmadas sus aspiraciones materiales y espirituales al mismo tiempo (piedra angular por demás socorrida), él recuerda no estar interesado ni en la religión ni en el dinero; su entrenamiento científico y por ello mesurado parece triunfar en el último momento: él se sabe puro, y decide no revelarle al rabino mesiánico la información de tan preciados números.

Siendo ésta película un detallado viaje de un héroe por demás marginado, cabe suponer que el Cohen que conocemos al principio no es el mismo Cohen después de caer al mar. Primero era un científico más que gustaba ocupar sus miserables horas libres a la contemplación técnica de la naturaleza (buscando eventos cíclicos), pero una vez habiendo recorrido un tortuoso camino, vemos a un Cohen que pasa sus apacibles tardes otoñales sentado en una banca dedicándose a la contemplación estética de la naturaleza. Nace un poeta.

COMENTARIOS AL GUIÓN DE LA PELÍCULA:

Tomado de:

http://webs.adam.es/rllorens/pifaith.htm

ESTE ES UN TRABAJO QUE COMENTA ALGUNOS DE LOS DIÁLOGOS DE LA PELÍCULA TRADUCIDA AL ESPAÑOL COMO «PI. (EL ORDEN EN EL CAOS)» PRESENTADA POR ZIMA ENTERTAINMENT, CORPORACIÓN MEXICANA DE ENTRETENIMIENTO S.A. DE C.V. Y VIDEOVISA DE MÉXICO.

LOS DIÁLOGOS FUERON TOMADOS DE LA VERSIÓN DISPONIBLE EN MÉXICO Y APARECEN EN LA COLUMNA DE LA IZQUIERDA. NUESTROS COMENTARIOS APARECEN EN LA COLUMNA DE LA DERECHA.

PI. (EL ORDEN EN EL CAOS)

(MAX EN SU APARTAMENTO)

– TENGO 23 AÑOS.

NOTA PERSONAL: CUANDO ERA NIÑO, MI MADRE DIJO QUE NO MIRARA EL SOL; UN DÍA. A LOS SEIS AÑOS, LO HICE. LOS DOCTORES NO SABÍAN SI MIS OJOS SANARÍAN. YO ESTABA ATERRORIZADO.

ME SENTÍA SOLO EN LA OSCURIDAD.

LENTAMENTE, LA LUZ SE DESLIZÓ ENTRE LOS VENDAJES Y VOLVÍ A VER. PUDE VER.

ALGO HABÍA CAMBIADO DENTRO DE MÍ. ESE DÍA TUVE MI PRIMER DOLOR DE CABEZA.

(MAX SALE DE SU DEPARTAMENTO)

(NIÑA ASIÁTICA CON CALCULADORA. JENNA.

PLANTEA UNA OPERACIÓN.

MAX LE CONTESTA ACERTADAMENTE.

OTRA OPERACIÓN:

MAX BAJA LAS ESCALERAS DICIENDO LA SOLUCIÓN: 3.3181818…)

-12:45. REFORMULO MIS SUPOSICIONES:

  1. LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE DE LA NATURALEZA.
  2. TODO PUEDE REPRESENTARSE Y ENTENDERSE CON NÚMEROS.
  3. AL GRAFICAR CUALQUIER SISTEMA SURGEN PATRONES.

POR LO TANTO, HAY PATRONES EN TODA LA NATURALEZA.

EVIDENCIA:

  • EL CICLO DE LAS ENFERMEDADES EPIDÉMICAS.
  • LOS CAMBIOS EN LA POBLACIÓN DE CARIBÚS.
  • LOS CICLOS DE LAS MANCHAS SOLARES.
  • LA SUBIDA Y BAJADA DEL NILO.
  • Y…

¿QUÉ HAY DEL MERCADO DE VALORES? (EL UNIVERSO NUMÉRICO QUE REPRESENTA LA ECONOMÍA GLOBAL).

(REPORTE ELECTRÓNICO DE LOS MOVIMIENTOS DE LA BOLSA)

MILLONES DE MENTES Y MANOS TRABAJANDO. UNA VASTA RED LLENA DE VIDA. UN ORGANISMO. UN ORGANISMO NATURAL.

MI HIPÓTESIS: EN EL MERCADO DE VALORES TAMBIÉN HAY UN PATRÓN. JUSTO FRENTE A MÍ. ESCONDIÉNDOSE TRAS LOS NÚMEROS. SIEMPRE HA ESTADO AHÍ.

(MAX FIJA LA ATENCIÓN EN LA TECLA DE «RETURN»)

– 12:50. PULSAR «RETURN».

(SUENA EL TELÉFONO)

  • -¿BUENO?
  • ¿CON MAXIMILIAM COHEN?
  • -¿SÍ?
  • -¡HOLA! SOY MARCY DAWSON. ¿ME RECUERDA? SOY SOCIA DE LA FIRMA LANCET-PERCY…
  • LE DIJE…
  • LAMENTO NO HABERLO LLAMADO. ¿PODRÍAMOS ALMORZAR MAÑANA..?

(MAX CUELGA.

SE ASOMA POR EL OJO DE BUEY DE SU PUERTA.

AFUERA UNA MUJER GORDA LIMPIA LOS PASILLOS)

(SALE MAX.

SE TOPA CON UNA MUCHACHA. DEBIE)

  • HOLA, MAX.
  • HOLA DEBIE.
  • TE TRAJE UNAS SOMOSAS.
  • QUÉ BIEN.
  • TU CABELLO… (INTENTA ARREGLARLE EL CABELLO CON SUS DEDOS)
  • ¿QUÉ HACES? ¿QUÉ HACES?
  • NO PUEDES SALIR ASÍ. ASÍ ESTÁ BIEN.
  • NO TE PREOCUPES. ASÍ DÉJALO.
  • NECESITAS UNA MAMÁ.
  • DEBO IRME.
  • MAX…. TOMA TUS SOMOSAS.
  • GRACIAS…

(MAX ECHA CREMA A SU CAFÉ, EN UN BAR)

  • 16:23. RESULTADOS: EUCLID PREDICE QUE NTC ABRIRÁ A 100 MAÑANA. UNA BUENA APUESTA. OTRAS ANOMALÍAS INTERESANTES: EUCLID PREDICE QUE PRONET ESTARÁ A 65¼; UN RÉCORD…

(UN DESCONOCIDO BARBÓN)

  • ¿TE MOLESTA? (EL CIGARRILLO) LO SIENTO, LO APAGARÉ. SOY LENNY MEYER. ¿Y TÚ?
  • MAX.
  • ¿DIJISTE MAX? ¿MAX? ¿MAX QUÉ?
  • MAX COHEN.
  • VAYA, COHEN. ERES JUDÍO. DESPREOCÚPATE, YO TAMBIÉN SOY JUDÍO. ¿ERES PRACTICANTE?
  • NO. LA RELIGIÓN NO ME INTERESA.
  • ¿HAS OÍDO HABLAR DEL KABALAH?
  • NO.
  • ES EL MISTICISMO JUDÍO.
  • ESTOY OCUPADO.
  • PERDÓN, PERDÓN. (VUELVE A LA CARGA). ESTE ES UN MOMENTO IMPORTANTE EN NUESTRA HISTORIA. ESTE ES UN MOMENTO CRÍTICO EN EL TIEMPO.
  • ¿DE VERAS?
  • SÍ, ES MUY EMOCIONANTE. ¿HAS USADO TEFILLIN? ¿SABES LO QUE ES? SÉ QUE PARECE EXTRAÑO, PERO ES UNA GRAN TRADICIÓN. TIENE MUCHO PODER. ES UN MITZVAH QUE TODOS LOS JUDÍOS DEBEN HACER.

(MAX COMIENZA A TEMBLAR

PREÁMBULO DE UN NUEVO ATAQUE.

CRISIS)

  • LAS BUENAS OBRAS DEL MITZVAH NOS PURIFICAN. NOS ACERCAN A DIOS. ¿QUIERES PROBARLO? ¿ESTÁS BIEN MAX?

(MAX EN EL LAVABO DE SU CASA. TOMA CÁPSULAS)

  • POR FAVOR, QUE NO SEA MUY FUERTE. 17:55. NOTA PERSONAL: 2º ATAQUE EN MENOS DE 24 HRS. TOMARÉ 80 MG. DE PROMOZINE HCL. 6 MG. DE SUMATTRAPAM Y 1 MG. DE DIHIDROCOATAMINA MEZILATE, MEDIANTE INYECCIÓN SUBCUTÁNEA.

(CRISIS)

(MAX BAJO EL LAVABO. SE LEVANTA.

GOLPE EN LA CABEZA)

(SUENA EL TELÉFONO)

  • ¿BUENO?
  • ¿SEÑOR COHEN? SOY MARCY DAWSON DEL LANCET-PERCY, DE NUEVO. REVISABA MI AGENDA Y VI QUE MAÑANA A LAS 3… ESTARÉ EN EL BARRIO CHINO. ME GUSTARÍA VISITARLO, ESTOY ANSIOSA POR CONOCERLO. NOS CONVENDRÁ A LAS 2, ¿QUÉ OPINA?
  • ¿CÓMO CONSIGUIÓ MI DIRECCIÓN?
  • EN LA U. DE COLUMBIA. NOS VEMOS A LAS 3 ENTONCES…
  • ESPERE…

(MAX FRENTE AL DEPARTAMENTO DE SOL)

  • MAX.

(MAX Y SOL JUEGAN GO)

  • DEJA DE PENSAR, MAX. SIMPLEMENTE SIENTE, USA TU INTUICIÓN. ¿QUÉ TE PARECIÓ HAMLET?
  • NO LO LEÍ.
  • YA HA PASADO UN MES. NO TE HAS TOMADO NI UN MINUTO DE DESCANSO.
  • ESTOY MUY CERCA.
  • ¿YA VISTE EL PEZ QUE ME REGALÓ MI SOBRINA? LE PUSE ÍCARO, POR TI, MI ALUMNO RENEGADO. VUELAS DEMASIADO ALTO. TE QUEMARÁS. TE MIRO Y ME VEO A MÍ MISMO HACE 30 AÑOS. MI MEJOR ALUMNO. PUBLICADO A LOS 16. DOCTORADO A LOS 20. PERO NO TODO EN LA VIDA SON LAS MATEMÁTICAS. ME PASÉ 40 AÑOS BUSCANDO PATRONES EN PI. NO ENCONTRÉ NADA.
  • ENCONTRASTE COSAS.
  • SÍ, ENCONTRÉ COSAS. PERO NI UN SOLO PATRÓN.
  • NI UN PATRÓN.

(MAX EN EL METRO)

(HOMBRE QUE PARECE VIGILARLO)

  • 11:22. NOTA PERSONAL: SOL MURIÓ UN POCO AL DEJAR DE ESTUDIAR PI. NO SOLO FUE EL ATAQUE. DEJÓ DE INTERESARLE. ¿CÓMO PUDO DEJARLO ESTANDO TAN CERCA DE SABER QUÉ ES PI? ¿CÓMO PUEDES DEJAR DE CREER QUE EXISTE UN PATRÓN DETRÁS DE ESOS NÚMEROS CUANDO ESTÁS TAN CERCA? OBSERVAMOS LA SIMPLICIDAD DEL CÍRCULO. LA LOCA COMPLEJIDAD DE LA CADENA NUMÉRICA: 3.14 HASTA EL INFINITO.

(HOMBRE CANTANDO:

¿HAN SALIDO LAS ESTRELLAS ESTA NOCHE?

NO ME IMPORTAN SI BRILLAN O NO

YA QUE SOLO TENGO OJOS PARA TI, MI AMOR.

NO ME IMPORTA SI…)

(EN LA CALLE UN ORIENTAL LANZA UNA PALOMA ARTIFICIAL AL VUELO)

(MAX EN EL BAR)

  • ¡HOLA MAX! SOY LENNY MEYER. LO APAGARÉ (EL CIGARRILLO). DIME… ¿A QUÉ TE DEDICAS?
  • TRABAJO CON COMPUTADORAS, MATEMÁTICAS.
  • ¿QUÉ CLASE DE MATEMÁTICAS?
  • TEORÍA NUMÉRICA. HAGO INVESTIGACIÓN.
  • YO TAMBIÉN TRABAJO EN NÚMEROS. BUENO, NADA TRADICIONAL. TRABAJO CON LA TORAH. ¡QUÉ INCREÍBLE! EL HEBREO SON PURAS MATEMÁTICAS, PUROS NÚMEROS. ¿LO SABÍAS? ANTIGUAMENTE, EL HEBREO SE USABA COMO SISTEMA NUMÉRICO. CADA LETRA ES UN NÚMERO.

(LENNY MUESTRA EL CASO CON ALGUNAS LETRAS Y SUS EQUIVALENTES NUMÉRICOS)

  • LOS NÚMEROS ESTÁN INTERRELACIONADOS.

(CONTINÚA CON LA MUESTRA)

  • LA TORAH ES UNA LARGA CADENA DE NÚMEROS. SE DICE QUE ES UN CÓDIGO QUE DIOS NOS ENVIÓ.
  • ¡QUÉ INTERESANTE!
  • SÍ. ES COSA DE NIÑOS. MIRA ESTO… KADEM SIGNIFICA «JARDÍN DEL EDÉN». TRADUCCIÓN NUMÉRICA: 144, EL VALOR DEL «ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO», EN HEBREO AAT HA HAIM ES 233,144, 233, ESTOS…
  • SON LOS NÚMEROS DE FIBONACCI.
  • ¿QUÉ DIJISTE?
  • LA SECUENCIA FIBONACCI.
  • ¿FIBONACCI?
  • FIBONACCI ERA UN MATEMÁTICO ITALIANO DEL SIGLO 13. SI DIVIDES 144 EN 233 EL RESULTADO SE APROXIMA A THETA.
  • ¿THETA?
  • SÍ, THETA. EL SÍMBOLO GRIEGO DE LA PROPORCIÓN ÁUREA. (MAX DIBUJA LA ESPIRAL ÁUREA) LA ESPIRAL DORADA.
  • GUAUUU… NUNCA HABÍA VISTO ESO. ES COMO LAS SERIES QUE ENCUENTRAS EN LA NATURALEZA. COMO LA CARA DE UN GIRASOL. DONDEQUIERA QUE HAYA ESPIRALES. LAS MATEMÁTICAS ESTÁN EN TODOS LADOS.

(MAX OBSERVA LAS ESPIRALES QUE LENNY HACE CON EL HUMO DE SU CIGARRO)

  • OYE, MAX…

(MAX SALE)

  • 13:26. REFORMULO MIS SUPOSICIONES:
    1. LAS MATEMÁTICAS SON EL LENGUAJE DE LA NATURALEZA.
    2. TODO PUEDE REPRESENTARSE Y ENTENDERSE CON NÚMEROS.
    3. AL GRAFICAR CUALQUIER SISTEMA SURGEN PATRONES.
    4. POR LO TANTO SURGEN PATRONES EN TODA LA NATURALEZA.

¿Y QUÉ HAY DEL MERCADO DE VALORES? (EL UNIVERSO NUMÉRICO QUE REPRESENTA LA ECONOMÍA GLOBAL).

MILLONES DE MENTES Y MANOS TRABAJANDO. UNA VASTA RED LLENA DE VIDA. UN ORGANISMO. UN ORGANISMO NATURAL.

MI HIPÓTESIS: DENTRO DEL MERCADO DE VALORES EXISTE UN PATRÓN. JUSTO FRENTE A MÍ. JUGANDO CON LOS NÚMEROS. SIEMPRE HA ESTADO AHÍ.

  • 10:18. PULSAR «RETURN».

(MAX DUDA. FINALMENTE PRESIONA «PRINT»)

  • ¡MALDICIÓN!

(DE REPENTE SE CORTA LA CORRIENTE ELÉCTRICA)

  • ¡CON UN CARAJO!

(COLOCA UNA MONEDA A MANERA DE FUSIBLE. SE RESTAURA LA ENERGÍA ELÉCTRICA)

  • 10:28. RESULTADOS: TONTERÍAS. EUCLID PREDICE AAR A 6½. AAR NO HA ESTADO ABAJO DE 40 A 20 AÑOS EXPLICACIÓN DE LA ANOMALÍA: ERROR HUMANO.

(LA PC NO RESPONDE. LA REVISA

MAX ENCUENTRA UNA HORMIGA EN EL CEREBRO DE LA PC.

SUBSTANCIA PEGAJOSA.)

(SE HA QUEMADO EL CEREBRO. MAX PIERDE EL CONTROL.)

  • 11:11. RESULTADOS: HASTA AHORA, LOS TRATAMIENTOS HAN FALLADO. BLOQUEADORES BETA. BLOQUEADORES CANALIZADORES DE CALCIO. INYECCIONES DE ADRENALINA. ALTAS DOSIS DE IBUPROFENO. ESTEROIDES. DESENCADENAMIENTO DE METÁSTASIS. SUPOSITORIOS DE CAPRIGOT. CAFEÍNA.

(MAX EN EL PARQUE)

  • ACUPUNTURA. MARIGUANA. PERCODAM. MINDRINA. TENARMEN. SANSER. HOMEOPATÍA. SIN RESULTADO.

(MAX ARROJA A LA BASURA EL IMPRESO)

  • SIN RESULTADO.

(MAX Y SOL JUGANDO GO)

  • EUCLID SE DESCOMPUSO. PERDÍ TODOS MIS DATOS Y MI HARDWARE.
  • ¿Y LA UNIDAD CENTRAL?
  • SE QUEMÓ.
  • ¿QUÉ FUE LO QUE PASÓ?
  • PRIMERO ME DIO UNOS RAROS PRONÓSTICOS A LA BAJA. LUEGO ESCRIBIÓ UNA LARGA CADENA DE NÚMEROS. NUNCA HABÍA VISTO NADA IGUAL. LUEGO SE QUEMÓ. TODA LA MÁQUINA SE DESCOMPUSO.
  • ¿LO IMPRIMISTE?
  • ¿QUÉ?
  • ¡LOS PRONÓSTICOS Y LOS NÚMEROS!
  • TIRÉ LA HOJA.
  • DIME QUÉ NÚMEROS ERAN.
  • NO SÉ… UNA LARGA CADENA NÚMEROS.
  • ¿CUÁNTOS?
  • NO SÉ.
  • ¡DIME! ¿CIEN, MIL, DOSCIENTOS DIECISÉIS..? ¡¿CUÁNTOS ERAN?!
  • TAL VEZ UNOS DOSCIENTOS, ¿POR QUÉ?
  • CUANDO ESTUDIABA PI TUVE ALGUNOS VIRUS. ME PREGUNTABA SI HABÍA SIDO ALGO SIMILAR. ¿CONOCES A ARQUÍMEDES? (SEÑALA A UNO DE SUS PECES) ES EL DE LA MANCHA NEGRA, ¿LO VES? ¿RECUERDAS A ARQUÍMEDES DE SIRACUSA? EL REY LE PIDIÓ QUE DETERMINARA SI UN REGALO QUE LE HABÍAN HECHO ERA DE ORO PURO. EN ESA ÉPOCA NO ERA POSIBLE DETERMINARLO. EL GRAN MATEMÁTICO SE TORTURÓ DURANTE SEMANAS. LE DIO INSOMNIO, DIO DE VUELTAS EN LA CAMA DURANTE NOCHES ENTERAS. FINALMENTE SU ESPOSA, IGUALMENTE AGOTADA YA QUE COMPARTÍA LA CAMA CON ESTE GRAN GENIO LO CONVENCIÓ DE TOMAR UN BAÑO, DE RELAJARSE. AL ENTRAR A LA TINA, ARQUÍMEDES NOTÓ QUE EL NIVEL DEL AGUA SUBÍA. DESPLAZAMIENTO. UNA FORMA DE DETERMINAR EL VOLUMEN Y, POR LO TANTO, TAMBIÉN LA DENSIDAD. EL PESO SOBRE EL VOLUMEN. ASÍ, ARQUÍMEDES SOLUCIONÓ EL PROBLEMA. GRITÓ: ¡EUREKA! TAN ABRUMADO ESTABA QUE SALIÓ CORRIENDO DESNUDO HACIA EL PALACIO A INFORMAR DE SU DESCUBRIMIENTO… AHORA DIME… ¿CUÁL ES LA MORALEJA DE ESTA HISTORIA?
  • QUE HABRÁ UN DESCUBRIMIENTO.
  • NO. LA CLAVE DE LA HISTORIA ES LA ESPOSA. SI ESCUCHAS A TU ESPOSA, TE DARÁ UNA PERSPECTIVA. ESO SIGNIFICA QUE NECESITAS UN DESCANSO. SI NO TOMAS UN BAÑO, NO LLEGARÁS A NADA. NO HABRÁ ORDEN, SOLO CAOS. VETE A CASA MAX Y TÓMATE UN BAÑO.

(MAX EN EL ANDÉN DEL METRO.

HOMBRE DE ABRIGO NEGRO. SANGRA.

MAX EN UNO DE LOS VAGONES DEL METRO.

LEE EN EL PERIÓDICO DE UNO DE LOS PASAJEROS:

«EL MERCADO CAE ABRUPTAMENTE».)

  • DISCULPE, ¿ME PRESTA SU PERIÓDICO? (SEÑALA AAR 6½) ¡DIOS MÍO: SEIS Y MEDIO!
  • OIGA… MI PERIÓDICO. (ES EL MISMO HOMBRE QUE LO HA ESTADO VIGILANDO).

(MAX HUYENDO DE SU VIGILANTE.

APARECE MARCY SALIENDO DE UNA LIMUSINA)

  • ¿SEÑOR COHEN? ¡LLEGÓ EN EL MOMENTO PERFECTO! CREÍ QUE ME HABÍA DEJADO PLANTADA, YA ME IBA.
  • ¿QUIÉN ES USTED?
  • MARCY D. DE LANCELOT-PERCY. NOS ÍBAMOS A VER A LAS TRES.
  • ES QUE…
  • NO SABE EL PLACER QUE ES CONOCERLO AL FIN.
  • DISCULPE, DEBO IRME.
  • DEMOS UNA VUELTA.
  • NO PUEDO.
  • POR FAVOR…

(MAX ENTRA AL SUPERMERCADO.

TOMA UN PERIÓDICO Y LEE DATOS DE LA BOLSA.)

  • ¡SÍ! ¡CARAJO! (AL VER DE NUEVO ABR 6½)

(MAX REVISANDO EL CESTO DE BASURA

EN EL QUE HABÍA TIRADO SU IMPRESO.

SU CASERA LO MIRA CON DISGUSTO.)

  • TIRÉ ALGO QUE NECESITABA. ES ALGO QUE HABÍA IMPRIMIDO; PERDÍ LOS DATOS.

(LA CASERA SE RETIRA. MAX CONTINÚA BUSCANDO)

(MARCY HABLANDO CON LA CASERA.

MAX HUYE.)

  • ¡LO SIENTO! (LENNY, AL TOPARSE «ACCIDENTALMENTE» CON MAX) ¡MAX! ¿CÓMO ESTÁS? SOY LENNY MEYER. ESPERA, ¿DÓNDE VAS?
  • POR ALLÁ…
  • ¿TIENES CINCO MINUTOS? ¿QUIERES PROBAR TEFILLIN?
  • AHORA NO.
  • AHÍ ESTÁ MI AUTO. VAMOS AL SHUL.
  • ¿TIENES AUTO?
  • SÍ, AHÍ ESTÁ. ÉSE ES MI AMIGO EPHRAIM.
  • BUENO, VAMOS.
  • PERFECTO.

(MAX EN EL TEMPLO CON LENNY)

  • CUANDO ME DIJISTE QUE TE LLAMABAS MAX COHEN NO ME DI CUENTA DE QUIÉN ERAS. TU TRABAJO ES REVOLUCIONARIO. HAS INSPIRADO NUESTRO TRABAJO.
  • ¿DE VERAS?
  • SÍ, MUCHO. LA DIFERENCIA ES QUE NO ESTUDIAMOS EL MERCADO. ENRÓLLALA EN LA MANO (LA CINTA NEGRA). BUSCAMOS UN PATRÓN EN LA TORAH.
  • ¿QUÉ TIPO DE PATRÓN?
  • NO ESTAMOS SEGUROS. SÓLO SABEMOS QUE ES DE 216 DÍGITOS. LEVÁNTATE POR FAVOR.
  • ¿216?
  • CORRECTO. DEBEMOS ESTAR EN SILENCIO.
  • ¿216?
  • ESTO VA AQUÍ… MÍRAME. MÍRAME… YA ESTÁ. AHORA, REZAREMOS JUNTOS. REPITE DESPUÉS DE MÍ.

(TERMINAN EL REZO)

  • BIEN. (CONCLUYE LENNY)

(MAX EN EL DEPARTAMENTO DE SOL)

  • ¿AHORA QUÉ SUCEDE MAX?
  • ¿QUÉ SON ESOS 216 NÚMEROS?
  • ¿PERDÓN?
  • ME PREGUNTASTE SOBRE UN NÚMERO DE 216 DÍGITOS.
  • CLARO, TE REFIERES AL VIRUS. LO ENCONTRÉ TRABAJANDO CON PI.
  • ¿CÓMO QUE TE LO ENCONTRASTE?
  • ¿DE QUÉ SE TRATA TODO ESTO MAX?
  • PLATIQUÉ CON UNOS JUDÍOS RELIGIOSOS.
  • ¿JUDÍOS RELIGIOSOS?
  • SÍ, LOS HASIDS… LOS DE BARBA…
  • YA SÉ.
  • CONOCÍ A UNO EN UN CAFÉ. TRABAJA CON TEORÍA NUMÉRICA. LA TORAH ES SU BASE DE DATOS. DICEN QUE BUSCAN UN NÚMERO DE 216 DÍGITOS EN LA TORAH.
  • ¡POR FAVOR!, ES SÓLO UNA COINCIDENCIA.
  • HAY ALGO MÁS…
  • ¿QUÉ?
  • ¿RECUERDAS LOS PRONÓSTICOS RAROS?
  • SÍ, LOS DE AYER.
  • RESULTARON ESTAR CORRECTOS. TODO SE FUE DE PICADA. DE COMPLETA PICADA. ALGO ESTÁ PASANDO. Y TIENE QUE VER CON ESE NÚMERO. ESE NÚMERO TIENE LA RESPUESTA.
  • MAX… VEN CONMIGO…

(EN EL TABLERO DE GO. SOL INICIA SU EXPOSICIÓN)

  • LOS ANTIGUOS JAPONESES CONSIDERABAN EL TABLERO DE GO UN MICROCOSMOS DEL UNIVERSO. AUNQUE CUANDO ESTÁ VACÍO PARECE SENCILLO Y ORDENADO, LAS POSIBILIDADES DE JUEGO SON INFINITAS. NINGÚN JUEGO DE GO ES IGUAL A OTRO, IGUAL QUE UN COPO DE NIEVE. ASÍ, EL TABLERO DE GO REALMENTE REPRESENTA UN UNIVERSO EXTREMADAMENTE COMPLEJO Y CAÓTICO ESA ES LA VERDAD DE NUESTRO MUNDO, MAX. NO PUEDE RESUMIRSE CON LAS MATEMÁTICAS. NO EXISTE UN PATRÓN SENCILLO.
  • A MEDIDA QUE EL JUEGO AVANZA, LAS POSIBILIDADES SE REDUCEN. EL TABLERO ASUME UN ORDEN, LAS MOVIDAS SON PREDECIBLES.
  • ¡Y…! ¡Y…!
  • Y ASÍ, A PESAR DE QUE NO NOS DAMOS CUENTA, ¡EXISTE UN PATRÓN!… UN ORDEN… EN CADA JUEGO DE GO. QUIZÁ ESE PATRÓN SEA SIMILAR AL DEL MERCADO DE VALORES Y AL DE LA TORAH. SON ESOS… 216 NÚMEROS…
  • ¡ES UNA LOCURA, MAX!
  • … O QUIZÁ UNA GENIALIDAD… DEBO CONSEGUIR ESE NÚMERO.
  • ¡TIENES QUE CALMARTE! RESPIRA HONDO. ESTÁS RELACIONANDO UN VIRUS QUE YO TUVE CON UNO QUE TAL VEZ TÚ TUVISTE Y UNA TONTERÍA RELIGIOSA. SI QUIERES ENCONTRAR ESA CIFRA, LA ENCONTRARÁS EN TODOS LADOS: 216 PASOS DE LA ESQUINA A TU PUERTA. 216 SEGUNDOS TARDAS EN SUBIR POR EL ELEVADOR. CUANDO LA MENTE SE OBSESIONA CON ALGO, FILTRARÁS LO DEMÁS Y LO ENCONTRARÁS POR TODOS LADOS. ¡320, 450, 22… LO QUE SEA! ESCOGISTE EL 216 Y LO ENCONTRARÁS EN TODA LA NATURALEZA. ESO SÍ: EN CUANTO DEJES A UN LADO EL RIGOR CIENTÍFICO YA NO SERÁS UN MATEMÁTICO. SERÁS UN NUMERÓLOGO.

(EN LA CALLE. MARCY BAJA DE SU LIMUSINA)

  • ¿SR. COHEN? SR. COHEN…
  • ¡DEMONIOS! ¡ESTOY HARTO DE QUE ME SIGAN! ¡NO ME INTERESA SU DINERO! QUIERO ENTENDER EL MUNDO, NO ME INTERESAN VANALIDADES.
  • LO SIENTO… EN VERDAD LO SIENTO. ADMITO QUE HEMOS SIDO UN POCO AGRESIVOS. SÓLO LE PIDO QUE ME CONCEDA CINCO MINUTOS. COMO SÍMBOLO DE BUENA FE QUEREMOS OFRECERLE ESTO…
  • SE LO DIJE: YO NO QUIERO SU DINERO.
  • NO ES DINERO, NI ORO, NI DIAMANTES. ES SOLO SILICIO: UN MEGACHIP MING.
  • ¿UN MEGA MING? ¡NO HAY LIBRE ACCESO A ELLOS!
  • TIENE RAZÓN. PERO LANCELOT-PERCY TIENE BUENOS AMIGOS.

(MARCY MUESTRA EL MEGACHIP)

  • HERMOSO, ¿NO CREE? ¿SABE LO EXCLUSIVO QUE ES?
  • ¿QUÉ ES…? (COMIENZA A TEMBLAR)
  • ¿SEÑOR COHEN, SE SIENTE BIEN?
  • NO.
  • SR. COHEN, ¿ESTÁ USTED ENFERMO?

(MAX TOMA SUS PÍLDORAS EN UN ANDÉN DEL METRO.

CRISIS.

MIRA AL MISMO HOMBRE SANGRANTE.)

  • ¡OIGA! (EL HOMBRE DESAPARECE. SIGUE LOS RASTROS DE SANGRE QUE DEJÓ.)

(AL PIE DE LA ESCALERA UN CEREBRO PALPITANTE.

HORMIGAS ALREDEDOR DE ÉL.

CADA VEZ QUE MAX TOCA AL CEREBRO CON UN LÁPIZ,

OYE UN ATRONADOR SILBIDO DE LOCOMOTORA.

FINALMENTE, HUNDE EL LÁPIZ EN LA MASA ENCEFÁLICA.

UNA IMAGINARIA LOCOMOTORA LO ARROLLA.

MAX APARECE DORMIDO SOBRE UNO

DE LOS ASIENTOS DEL TREN. APARECE UN POLICÍA.)

  • ¡LEVÁNTESE YA AMIGO! ES LA ÚLTIMA PARADA: CONEY ISLAND. ¡TOME! (LE DA UN PAÑUELO) PARA SU NARIZ…

(MAX EN LA PLAYA. UN HOMBRE CON UN DETECTOR DE METALES.

EXTRAÑO:

EL APARATO SE EXCITA AL SEÑALAR LA CONCHA DE UNA CARACOLA.

EL HOMBRE LA OBSERVA Y LA DEPOSITA EN LA ARENA.

MAX SE ACERCA Y TOMA LA CONCHA. LA OBSERVA.

LA ESPIRAL ÁUREA.)

(MAX EN SU DEPARTAMENTO.

LA MISMA SUSTANCIA PEGAJOSA EN LOS RESTOS DEL CEREBRO DE SU PC.

MAX MIRA A LA NIÑA ASIÁTICA A TRAVÉS DEL OJO DE BUEY.

LA NIÑA CORRE ESCALERAS ABAJO SEGUIDA POR SU MADRE, QUIEN LA LLAMA.)

(MAX INDECISO FRENTE AL DEPARTAMENTO DE DEBIE.

FINALMENTE TOCA.)

  • ¿FARRUK?
  • NO, SOY TU VECINO: MAX. (SALE DEBIE)
  • ¡MAX! ¿SE TE OFRECE ALGO?
  • ¿TIENES YODO?
  • ¿TE CORTASTE?
  • NO, ES PARA MANCHAR UNA DIAPOSITIVA.
  • CLARO; LA CIENCIA. LA BÚSQUEDA DEL CONOCIMIENTO. UN MOMENTO… (ENTRA A SU DEPARTAMENTO, SALE CON EL YODO) ME SORPRENDISTE, CREÍ QUE ERAS FARRUK. YA NO TARDA. AQUÍ ESTÁ (LE DA EL YODO). ¿QUÉ ESTÁS EXAMINANDO, UNA PAPA?
  • ALGO PARA MI COMPUTADORA. GRACIAS.

(MAX OBSERVA CON EL MICROSCOPIO LA SUSTANCIA PEGAJOSA:

¡REPETICIÓN DEL MISMO PATRÓN EN DIVERSOS AUMENTOS!)

(MAX LLAMA A LENNY)

  • SHALOM.
  • LENNY, SOY MAX.
  • ¡MAX!, ¿CÓMO ESTÁS? ¡VEN A VERME!
  • PENSABA EN LO QUE PLATICAMOS…
  • ¡QUÉ BUENO!
  • QUIERO AYUDAR.

(MAX ARMANDO DE NUEVO SU PC.)

  • 4:42. NUEVA EVIDENCIA. RECORDAR A PITÁGORAS. MATEMÁTICO; LÍDER DE CULTO. ATENAS, 500 a.C. TEORÍA PRINCIPAL: EL UNIVERSO ESTÁ HECHO DE NÚMEROS. CONTRIBUCIÓN PERSONAL: LA PROPORCIÓN ÁUREA. MEJOR REPRESENTADA COMO EL RECTÁNGULO ÁUREO. VISUALMENTE, EXISTE UN EQUILIBRIO ENTRE LA FORMA, EL LARGO Y EL ANCHO. AL ENCUADRARLO DEJA UN RECTÁNGULO ÁUREO MÁS PEQUEÑO CON LAS MISMAS PROPORCIONES. SE PUEDEN SEGUIR HACIENDO CUADRADOS, CADA VEZ MÁS PEQUEÑOS HASTA EL INFINITO.

(LLAMAN A LA PUERTA.

ES DEBIE.

MAX NO ABRE.

DEBIE DEJA SOMOSAS FRENTE A LA PUERTA.

SE VA.)

  • 11:18. MÁS EVIDENCIA. RECORDAR A DA VINCI. ARTISTA, INVENTOR, ESCULTOR, NATURALISTA. ITALIA, SIGLO XV. REDESCUBRIÓ LA PERFECCIÓN DEL RECTÁNGULO ÁUREO Y LO DIBUJÓ EN SUS OBRAS MAESTRAS. CONECTANDO LOS CONCÉNTRICOS RECTÁNGULOS CON UNA CURVA, SE GENERA LA MÍTICA ESPIRAL DORADA. PITÁGORAS ENCONTRABA ESTA FORMA EN TODA LA NATURALEZA. EN LA CARACOLA, EL CUERNO DEL CARNERO, EL REMOLINO, EL TORNADO, LAS HUELLAS DIGITALES. HASTA EN LA VÍA LÁCTEA.

(MAX EN LA CALLE.)

  • 9:22. NOTA PERSONAL: DE NIÑO, MI MADRE ME DIJO QUE NO MIRARA EL SOL. UNA VEZ, A LOS SEIS AÑOS, LO HICE. SU BRILLO ME DESLUMBRÓ, PERO ESO YA LO HABÍA VISTO. SEGUÍ MIRANDO, TRATANDO DE NO PESTAÑEAR. LA BRILLANTEZ FUE DESAPARECIENDO. MIS PUPILAS SE CONTRAJERON Y PUDE VERLO TODO CLARAMENTE. POR UN MOMENTO LO COMPRENDÍ. MI NUEVA HIPÓTESIS: SI NOS FORMAN ESPIRALES Y VIVIMOS EN UNA GRAN ESPIRAL, ENTONCES TODO LO QUE TOCAMOS CONTIENE ESPIRALES.

(MAX EN SU DEPARTAMENTO)

  • 10:15. NOTA PERSONAL: PODRÍA DECIR QUE ESTOY EN UN LIMBO. PERO ESTOY AL BORDE Y AHÍ ES DONDE TODO SUCEDE…

(MAX LLAMA A MARCY)

  • ¿SR. COHEN? ¡QUÉ GUSTO!
  • ESCUCHE. ¿QUÉ QUIERE A CAMBIO DEL CHIP?
  • CREO QUE SABE BIEN QUÉ QUEREMOS.
  • NO SÉ SI PUEDA ENCONTRAR ALGO ÚTIL.
  • ESTAMOS DISPUESTOS A ARRIESGARNOS.
  • PRIMERO QUIERO QUE DEJEN DE VIGILARME.
  • HECHO. ¿ALGO MÁS?
  • SÍ. SOY UNA PERSONA MUY RESERVADA. TOQUEN Y DEJEN EL MALETÍN AFUERA. NO QUIERO HABLAR CON NADIE.
  • ¿CÓMO SABREMOS SI ESTÁ EN CASA?
  • CONTESTARÉ GOLPEANDO LA PUERTA.

(MAX EN EL BAR CONSULTANDO LA BOLSA. LLEGA LENNY)

  • LA TORAH. ¿UN CAFÉ? (LE DA UN SOBRE)
  • ¿QUÉ ES?
  • CARACTERES HEBREOS Y NÚMEROS.
  • NO. ME REFIERO AL NÚMERO 216, ¿QUÉ ES?
  • NO SÉ. SI LO ENCUENTRAS, PODREMOS AVERIGUARLO. ¿PUEDES?
  • SI HAY UN NÚMERO AHÍ, LO AVERIGUARÉ.

(MAX EN SU DEPARTAMENTO.

ABRE EL SOBRE QUE LE DIO LENNY.

DENTRO, UN DISQUETE.

JENNA TOCA. QUIERE JUGAR.)

  • ¡MAX!
  • JENNA.
  • ¿PODEMOS HACERLO?
  • AHORA NO JENNA.
  • POR FAVOR…

(MAX CIERRA. LLEGAN LOS ESBIRROS DE MARCY.

MAX TOCA. DEJAN EL MALETÍN.

MAX INSTALA EL MEGACHIP EN SU PC.)

  • FELIZ CUMPLEAÑOS, EUCLID.

(INSERTA EL DISQUETE DE LENNY.

LETRAS/NÚMEROS/LETRAS/NÚMEROS…)

  • 18:30. PULSAR «RETURN».

(DUDA)

  • 18:33. PULSAR «RETURN».

(MAX PULSA «RETURN». NO HAY RESULTADOS.

MAX RETIRA EL DISQUETTE Y LO DESTRUYE.

CRISIS. TOMA SUS CÁPSULAS)

  • ¡AUXILIO! ¡POR DIOS! ¡SOCORRO!

(MAX CORTA SU CABELLO

EN LA ZONA DE SU CABEZA EN DONDE SIENTE EL DOLOR.)

  • ¿QUÉ ES ESO? (DESCUBRE UNA ESPECIE DE CICATRIZ VERMIFORME) ¿QUÉ DEMONIOS ES ESO? (EL DOLOR SE AGUDIZA) ¡MALDICIÓN, MALDICIÓN, MALDICIÓN…!

(LA PC COMIENZA A PROCESAR MUCHA INFORMACIÓN.

PRESENCIA DE SUSTANCIA PEGAJOSA.

EN LA PANTALLA APARECE LA MISMA SERIE

DE NÚMEROS QUE YA HABÍA DESECHADO MAX.

INTENTA IMPRIMIR. LA PC NO RESPONDE.

MAX COPIA LA SECUENCIA A MANO.

MAX SE DETIENE. PARECE COMPRENDERLO TODO. SE DESVANECE.)

OSCURIDAD.

SUENA EL TELÉFONO)

  • ¿BUENO? LO SIENTO, ESTÁ OCUPADO. ESTABAS GRITANDO. (DEBIE A MAX)

(DEBIE, SU NOVIO Y LA CASERA ESTÁN EN EL DEPARTAMENTO DE MAX)

  • (LA CASERA) ¿QUIÉN LE DIJO QUE PODÍA PONER TODOS ESOS CERROJOS?
  • ¿ESTÁS BIEN? (DEBIE A MAX).
  • (LA CASERA) ¡SE VA A IR DE AQUÍ! ¿YA ME OYÓ? ¡YA ESTOY HARTA DE USTED, MIRE NADA MÁS ESTO…!
  • (MAX A TODOS) ¡FUERA DE MI DEPARTAMENTO!
  • (EL NOVIO DE DEBIE LES DICE QUE SE RETIREN) (LA CASERA) ¡NO, NO ME VOY, EL QUE SE VA ES ÉL!

(MAX ECHA A TODOS DE SU DEPARTAMENTO.)

  • (DEBIE) ¿ESTÁS BIEN?
  • ¡FUERA…!

(SUENA EL TELÉFONO.

MAX TRABAJANDO CON SUS NÚMEROS. NO RESPONDE.)

(MAX CALVO FRENTE A UN ESPEJO.

DIAGRAMAS DE FRENOLOGÍA.

EL TELÉFONO SUENA. MAX NO RESPONDE.

MAX ENCIERRA, EN UN RECTÁNGULO ÁUREO, SU CICATRIZ VERMIFORME…

OBSERVA LOS RESULTADOS DE LA BOLSA DE VALORES.)

(HORMIGAS EN EL TABLERO DE RESULTADOS)

  • ¡MALDITAS!

(MAX INTENTA MATAR A LA HORMIGA. SE DETIENE.

CONEXIÓN:

HORMIGA/RESULTADOS/HORMIGA/RESULTADOS…

MAX PREDICE LA APARICIÓN DE RESULTADOS. ACIERTA.)

  • ¡CONOZCO ESTOS NÚMEROS! DESCIENDEN, BAJAN, BAJAN…

(MAX EN CASA DE SOL)

  • ME MENTISTE.
  • ¿YA LO TIENES? MUY BIEN, SIÉNTATE. ME RENDÍ ANTES DE DETECTARLO, PERO SUPONGO CIERTOS PROBLEMAS.; HACEN QUE LAS COMPUTADORAS SE ATOREN EN CIERTO «LOOP». ESTO PRODUCE UNA FUSIÓN PERO, JUSTO ANTES DE FALLAR, SE DAN CUENTA DE SU PROPIA ESTRUCTURA. LA COMPUTADORA PRESIENTE SU NATURALEZA DE SILICIO E IMPRIME SUS INGREDIENTES.
  • ¿SE VUELVE CONSCIENTE?
  • EN… CIERTO MODO. YO SUPONGO…
  • AL ESTUDIAR EL PATRÓN HIZO QUE EUCLID FUERA CONSCIENTE. ¿SU CONSCIENCIA ES ESE NÚMERO QUE IMPRIMIÓ?
  • NO MAX. ES SOLO UN VIRUS MALVADO.
  • ES MÁS QUE ESO, SOL.
  • NO LO ES; ES UNA CALLE SIN SALIDA. AHÍ NO HAY NADA.
  • ES UNA PUERTA, SOL. UNA PUERTA…
  • UNA PUERTA AL VACÍO, ESTÁS JUSTO EN EL BORDE. TIENES QUE DETENERTE…
  • TUVISTE MIEDO. POR ESO LO DEJASTE.
  • ME QUEMÉ, MAX.
  • ¡VAMOS, SOL!
  • ME CAUSÓ EL ATAQUE.
  • ¡QUÉ TONTERÍA! SON SÓLO MATEMÁTICAS, NÚMEROS, IDEAS. LOS MATEMÁTICOS DEBEN ARRIESGARSE…
  • LA VIDA NO SON SÓLO NÚMEROS…
  • ¡TÚ ME LO ENSEÑASTE!
  • ¡ES LA MUERTE!
  • ¡TÚ NO PUEDES DECIRME QUÉ ES! ¡TE RETIRASTE A TU GO, TUS LIBROS, TUS PECES…!
  • ¡VETE A CASA, MAX!
  • ¡NO ESTOY SATISFECHO! ¡VOY AVERIGUAR LO QUE ES!
  • ¡VETE! ¡FUERA DE MI CASA!
  • ¡LO ENTENDERÉ!

(MAX EN EL METRO.

AL SALIR DEL VAGÓN, UN JOVEN LO FOTOGRAFÍA.

MAX LO PERSIGUE.)

  • ¡OYE!

(MAX BUSCA AL JOVEN EN LA CALLE.

REPARA EN UN TABLERO ELECTRÓNICO QUE ANUNCIA

LOS RESULTADOS DE LA BOLSA DE VALORES.

RECONOCE AL JOVEN Y LE DA ALCANCE.)

  • ¿PARA QUIÉN TRABAJAS?
  • ¡PARA MÍ!
  • ¿QUIÉN TE ENVIÓ? ¿QUIÉN DIABLOS TE ENVIÓ?
  • SOY SÓLO UN ESTUDIANTE, ES UNA TAREA…

(MAX LE ARREBATA LA CÁMARA Y DESTRUYE LA PELÍCULA)

  • ¡DÉJAME EN PAZ!

(MAX CAMINANDO POR LA CALLE.

SE TOPA CON MARCY Y SUS COMPINCHES.)

  • ¡MARCY!
  • DEBEMOS HABLAR, MAX.
  • NO PUEDO, TENGO TRABAJO.
  • TENÍAMOS UN TRATO, MAX. ¡SUBE AL AUTO!

(MAX SE RESISTE Y RECIBE UNA BOFETADA DE MARCY)

  • ¡NUNCA ME TOQUES! (MAX INTENTA HUIR CORRIENDO)
  • ¡MAX… MAX… OYE… MAX!
  • ¡DÉJENME EN PAZ!
  • ¡VUELVE ACÁ, MAX! ¡MAX, REGRESA! ¿A DÓNDE VAS, MAX?
  • !AUXILIO!
  • ¡DETENTE YA MAX! ¡CON UN DEMONIO… MAX!
  • !AUXILIO! !AUXILIO! (MAX LOGRA PERDERSE DE LA VISTA DE SUS PERSEGUIDORES)
  • ¡ESTÁ ALLÁ ATRÁS!
  • ¡VEN ACÁ, MAX… REGRESA YA!

(MAX SE ESCONDE BAJO UN COCHE)

  • ¿A DÓNDE SE FUE?
  • ¡ALLÁ ESTÁ!

(MARCY SE ACERCA AL COCHE. SE AGACHA Y VE A MAX)

  • MAX…
  • ¡DÉJENME EN PAZ! ¡ALÉJENSE DE MÍ! ¡AUXILIO… AYÚDENME…!

(SACAN A RASTRAS DE DEBAJO DEL COCHE A MAX.

SE OYE LA SIRENA DE UNA PATRULLA.

LOS ESBIRROS DE MARCY EMPUJAN A MAX

A UN CALLEJÓN OSCURO.)

  • ¡VEN ACÁ, VEN ACÁ… SIÉNTATE, SIÉNTATE Y CÁLMATE!
  • ¡AUXILIO!
  • ¡QUE TE CALMES!

(MARCY SE ACERCA A MAX)

  • ¿TU MAMÁ NO TE DIJO QUE NO JUGARAS CON FUEGO? EL MERCADO SE VA A CAER, MAX.
  • ¡YO NO HICE NADA, YO NO JUEGO EN LA BOLSA!
  • TEN CUIDADO DÓNDE TIRAS TU BASURA… (LE MUESTRA EL PRIMER IMPRESO QUE MAX ARROJARA A LA BASURA)
  • ¿CÓMO PUDIERON HACERLO?
  • NOS DISTE INFORMACIÓN FALSA. NOS DISTE LAS PREDICCIONES Y SÓLO PARTE DE LA CLAVE. ¡TIENES QUE DARNOS EL RESTO!
  • ¡IDIOTAS! ¿CÓMO PUDIERON SER TAN ESTÚPIDOS?
  • HABLA, MAX. NO LO ENTIENDES, ¿VERDAD? TÚ ME IMPORTAS UN COMINO. SÓLO ME IMPORTA LO QUE HAY EN TU CABEZA. SI NO QUIERES AYUDARNOS, ¡AYÚDATE A TI MISMO! TENEMOS QUE CUMPLIR LA LEY DE LA NATURALEZA. LA SUPERVIVENCIA DEL MÁS APTO Y NOSOTROS TENEMOS EL ARMA.

(LENNY LLEGA DE IMPROVISO Y GOLPEA A LOS HOMBRES DE MARCY)

  • ¡VAMOS, MAX; VEN ACÁ!
  • ¿LENNY?
  • (MARCY) ¡OIGAN!
  • (LENNY A MAX) ¡SUBE AL AUTO MAX; CORRE… CORRE!
  • (MARCY) ¡OIGAN, ESPEREN! (MAX LLEGA AL AUTO DE LOS HASIDS Y SUBE)
  • (LENNY A MAX) ¡BAJA LA CABEZA! (EL AUTO ARRANCA) ¡LO LOGRAMOS! ¡TE ESTÁBAMOS ESPERANDO!
  • (MAX) ¿QUÉ PASA?
  • ¿TIENES EL NÚMERO?
  • DIME… ¿QUÉ PASA?
  • ¿Y EL NÚMERO?
  • ¿QUÉ PASA?
  • (UNA VOZ) ¡HÁGANLO! (COMIENZAN A REGISTRARLO)
  • ¿QUÉ HACEN? ¡SUÉLTENME!
  • NO ES UNA BROMA… ¡EL NÚMERO!
  • ¡NO LO TRAIGO ESCRITO, ESTÁ EN MI CABEZA!
  • ¿QUÉ? ¿LO MEMORIZASTE? ¿SE LOS DISTE?
  • ¿A QUIÉNES?
  • ¡A LOS DE WALL STREET!
  • ¿QUÉ TE IMPORTA?
  • ¡CONTÉSTAME!
  • ¡VETE AL DIABLO!
  • ¡GOLPÉALO!
  • ¡MIRA, ESTO ES MUY IMPORTANTE Y NO QUIERO LASTIMARTE! ¿SE LOS DISTE?
  • TIENEN UNA PARTE. ¡SUÉLTENME, MALDICIÓN… CON UN CARAJO!
  • LO ESTÁN USANDO…
  • ¿USANDO QUÉ?
  • ¡CÁLLATE, MALDITO PETULANTE!
  • ¡SUÉLTENME!
  • (UNA VOZ A LENNY) ¡NO LO HAGAS!

(LENNY GOLPEA A MAX QUIEN PIERDE EL SENTIDO Y SUEÑA

QUE ESTÁ EN SU DEPARTAMENTO; SOSTIENE UN TALADRO EN SU MANO.

SE DIRIGE AL LAVABO, CON MUCHO TIENTO.

DENTRO DEL LAVABO ESTÁ EL MISMO CEREBRO PALPITANTE

Y LLENO DE HORMIGAS QUE VIERA EN EL METRO.

MAX COMIENZA A DESTROZAR LA MASA ENCEFÁLICA

GOLPEÁNDOLA CON EL TALADRO. ABRE LA LLAVE DEL

LAVABO CON EL FIN DE QUE EL AGUA ARRASTRE EL DESHECHO

CEREBRO AL DRENAJE)

(MAX DESPIERTA EN EL TEMPLO DE LOS HASID)

  • MAX… ¿MAX? ¡MAX! ¡ESTÁS BIEN…! SOY EL RABINO COHEN. COHEN, COMO TÚ… SIENTO MUCHO LO QUE HIZO LENNY; YA LO REGAÑAMOS. NOSOTROS NO PRECEDEMOS ASÍ. ¿TE ENCUENTRAS BIEN?
  • SSSÍ…
  • MAX. TIENES QUE DARNOS EL NÚMERO.
  • ¿QUÉ ES?
  • TODO EMPEZÓ HACE DOS MIL AÑOS… CUANDO LOS ROMANOS DESTRUYERON EL SEGUNDO TEMPLO.
  • ¿Y ÉSTO…? (MAX SE QUITA CON DISGUSTO EL GORRO QUE LE PUSIERON)
  • SI LO ESCUCHAS, LO ENTENDERÁS TODO. TAMBIÉN DESTRUYERON NUESTRO CLERO, EL COHANIM. CON SU MUERTE, MURIÓ TAMBIÉN NUESTRO MAYOR SECRETO. EN EL CENTRO DEL TEMPLO, ESTABA EL CORAZÓN DE LA VIDA JUDÍA, LO MÁS SAGRADO. ERA LA RESIDENCIA SAGRADA DE NUESTRO DIOS. EL ÚNICO DIOS. CONTENÍA EL ARCA DEL TABERNÁCULO QUE GUARDABA LOS DIEZ MANDAMIENTOS ORIGINALES QUE DIOS LE DIO A MOISÉS. SÓLO UN HOMBRE PODÍA ENTRAR A ESTE LUGAR SAGRADO, EN EL DÍA MÁS SAGRADO: EL YOM KIPPUR, EL DÍA DEL PERDÓN. TODO ISRAEL DESCENDÍA A JERUSALÉN PARA MIRAR CÓMO EL SUMO SACERDOTE, EL COHEN GODUL, INGRESABA AL LUGAR MÁS SAGRADO. SI EL SUMO SACERDOTE ERA PURO… SALÍA RÁPIDO Y NOS ASEGURABA UN AÑO PRÓSPERO, O SEA, ESTÁBAMOS UN AÑO MÁS CERCA DE LA ERA MESIÁNICA. PERO… SI ERA IMPURO, MORÍA INSTANTÁNEAMENTE… Y ESO SIGNIFICABA QUE ESTÁBAMOS CONDENADOS. DENTRO DEL LUGAR SAGRADO DEBÍA REALIZAR UN RITUAL; TENÍA QUE ENTONAR UNA SOLA PALABRA…
  • ¿Y…?
  • ESA PALABRA ERA EL NOMBRE DEL VERDADERO DIOS.
  • ¿Y…?
  • EL NOMBRE QUE SÓLO EL COHANIM SABÍA; TENÍA 216 LETRAS.
  • ¿ME ESTÁ DICIENDO QUE EL NÚMERO EN MI CABEZA ES EL NOMBRE DE DIOS?
  • SÍ. ES LA CLAVE A LA ERA MESIÁNICA. NO ACERCA UN POCO MÁS AL JARDÍN DEL EDÉN. EL TALMUD DICE QUE, CUANDO LOS ROMANOS QUEMARON EL TEMPLO, EL SUMO SACERDOTE ENTRÓ EN LAS LLAMAS, LLEVÓ LAS LLAVES HASTA ARRIBA DEL EDIFICIO EN LLAMAS Y EL CIELO SE ABRIÓ Y RECIBIÓ LA LLAVE DEL BRAZO ESTIRADO DEL SACERDOTE… DESDE ENTONCES HEMOS ESTADO BUSCANDO ESA LLAVE. Y QUIZÁ TÚ LA HAYAS ENCONTRADO. ESO FUE LO QUE PASÓ.
  • VI A DIOS…
  • NO. TÚ NO ERES PURO. SI NO ERES PURO, NO PUEDES VER A DIOS.
  • NO. ¡LO VI TODO!
  • ¡NO VISTE NADA… SÓLO UN VISLUMBRE…! HAY MUCHO MÁS QUE ESO. PODEMOS USAR LA LLAVE PARA ABRIR LA PUERTA. PODEMOS MOSTRARLE A DIOS QUE SOMOS PUROS.
  • USTED NO ES PURO… ¿POR QUÉ CREE ESO? ¡YO LO ENCONTRÉ!
  • TÚ… TÚ ERES SÓLO UN RECIPIENTE DE NUESTRO DIOS. LLEVAS UN MENSAJE DESTINADO A NOSOTROS.
  • ¡ME FUE DADO A MÍ; ESTÁ DENTRO DE MÍ, ME ESTÁ CAMBIANDO!
  • TE ESTÁ MATANDO PORQUE NO ESTÁS LISTO PARA RECIBIRLO.
  • ES SÓLO UN NÚMERO. DE SEGURO HAN ESCRITO TODOS LOS NÚMEROS DE 216 CIFRAS. LOS HAN TRADUCIDO TODOS. LOS HAN ENTONADO TODOS, ¿NO ES ASÍ? ¿QUÉ HAN CONSEGUIDO CON ESO? ¡EL NÚMERO NO ES NADA! ES EL SIGNIFICADO, LA SINTAXIS; ¡LO QUE ESTÁ ENTRE LOS NÚMEROS! SI NO LO HAN ENTENDIDO ES PORQUE NO ES PARA USTEDES. YO LO TENGO… ¡YO-LO-TEN-GO! Y LO ENTIENDO Y LO VOY A VER… YO SOY EL ELEGIDO, RABINO…

(MAX EN LA CALLE)

  • 17:13. NOTA PERSONAL: ME ACELERO. ALGO…
  • 07:10. …SI MIRAS ASÍ, TE QUEDARÁS CIEGO. LOS OJOS SIN CEREBRO NO SON NADA. SI EL CEREBRO NO HACE UNA IMAGEN DE LO QUE VE…
  • 12:13. MI CEREBRO ESTÁ MUY RETRASADO. MIS OJOS NO SIENTEN.
  • 14:50. VEO PATRONES… PORQUE A ESO HE VENIDO…
  • 15:50. (…)
  • 16:55. (…)
  • 10:35. (…)
  • 09:15. YA EMPIEZO A VER…

(MAX FRENTE A LA CASA DE SOL. TOCA.

ABRE UNA MUCHACHA: LA SOBRINA DE SOL.)

  • ¿TE PUEDO AYUDAR?
  • ¿Y SOL?
  • ¿ERAS SU AMIGO?
  • NO ENTIENDO…
  • TUVO OTRO ATAQUE…

(MAX EN EL DEPARTAMENTO DE SOL.

SOL HABÍA RETOMADO SUS INVESTIGACIONES.

EL NÚMERO DE 216 CIFRAS.

MAX TOMA UNA VIEJA NOTA QUE DESCANSA SOBRE EL TABLERO DE GO; LA ABRE…

OTRA VEZ EL NÚMERO…

MAX REPARA EN LAS FICHAS SOBRE EL TABLERO DE GO:

SOL HABÍA ORDENADO LAS FICHAS REPRESENTANDO LA ESPIRAL DORADA.

SOL TAMBIÉN DESCUBRIÓ EL SIGNIFICADO DEL NÚMERO;

AHORA SÓLO ÉL, MAX, ERA EL ÚNICO QUE LO SABÍA)

(MAX EN SU DEPARTAMENTO.

CRISIS/DOLOR.

MEDICINA/CÁPSULAS)

  • ¡NO, NO, NO! … ¡NO! … ¡NO! … ¡MALDICIÓN! (MAX CONTRA UN FONDO BLANCO) TRES, NUEVE, CINCO, SEIS, OCHO, TRES, CINCO, OCHO, TRES, CINCO, SEIS, CINCO, OCHO, CINCO, SEIS, CINCO, SEIS, SIETE, OCHO, TRES, CINCO, SEIS, SIETE, DOS, CINCO, SIETE, DOS, DOS, OCHO… ¡YA BASTA, YA BASTA, YA BASTA! OCHO, NUEVE, SIETE…
  • ¿QUÉ TE PASA MAX?
  • DOS, SEIS…
  • ¡QUÉDATE CONMIGO MAX! (MUJER ¿REAL O IMAGINARIA? A LA QUE MAX SE AFERRA ¿DEBIE?)
  • NUEVE…
  • MAX, ¡DIOS MÍO…!
  • SIETE… ¡NO, NO! ESTOY BIEN… SÍ, ASÍ ESTÁ BIEN…

(MAX FRENTE AL ESPEJO DE SU DEPARTAMENTO.

SE MIRA A SÍ MISMO

PRENDIÉNDOLE FUEGO AL PAPEL

EN EL QUE ESTÁ IMPRESO EL NÚMERO)

  • 17:22. NOTA PERSONAL: DE NIÑO MI MADRE ME DIJO QUE NO MIRARA EL SOL. UNA VEZ A LOS SEIS AÑOS LO HICE.

(MAX SE MIRA EN EL ESPEJO.

SE VE A SÍ MISMO LEVANTANDO UN TALADRO.

LO ACCIONA.

LO LLEVA A SU CRÁNEO; AHÍ DÓNDE LE DUELE MÁS

DURANTE SUS CRISIS; JUSTO EN SU CICATRIZ VERMIFORME)

(MAX EN EL PARQUE)

  • (JENNA) ¡MAX, MAX, MIRA…! ¿ESTÁ BONITA, NO? (LE ENTREGA UNA HOJA DE MAPLE) ¿PODEMOS HACERLO, MAX? DIME CUÁNTO ES… 255 POR 183. ¡YA LO TENGO… LO TENGO…! ¿CUÁNTO ES?
  • NO SÉ… ¿CUÁNTO?
  • CUARENTA Y SEIS MIL SEISCIENTOS SESENTA Y CINCO. (JENNA LE MUESTRA SU CALCULADORA) ¡MIRA!
  • ¿CUÁNTO ES 748 ENTRE 238? ¡YA LO TENGO…! ¿CUÁNTO ES?

FIN

Esta declaración es clave para comprender el desenlace de la película.

Max no es un «idiot savant», sencillamente se ha hecho tan amigo de los números, que es capaz de estas proezas.

Proposiciones que pueden identificarse con las manejadas por la Teoría de la Dinámica de los sistemas no lineales (Teoría del Caos)

Sería interesante referir estas reflexiones a la dinámica concreta de la Red (Internet).

Nos mueve a la reflexión acerca de un uso ético de la ciencia por parte de las corporaciones y de las instituciones que tienen acceso a informaciones estratégicas.

El ostracismo auto/impuesto por Max no es saludable en cualquier tarea científica. La ciencia es eminentemente un asunto social. Por propia salud y para beneficio social, el investigador no debe aislarse.

Max parece vivir en su torre de marfil, obsesionado por sus números.

¿Qué diferencia existe entre el misticismo y la ciencia? ¿Por qué los números son un buen asidero para los místicos?

Un buen punto: la disciplina matemática exige intuición. Los mayores creadores en esta ciencia, eran profundamente intuitivos. ¿cómo podemos despertar la intuición en nuestros jóvenes alumnos?

Ojo: «no todo en la vida son las matemáticas».

Algunos paralelismos. Nuestra competencia, como humanos, en las matemáticas, ¿son propias de la especie o de los individuos en particular?

Un buen matemático sabe cuando retirarse.

Sinceramente yo me quedé perplejo cuando, al revisar el libro «INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE» de J.L. Christian (Compilador) Editorial Concepto. México 1978. Me encontré con un grabado (pág. 155) en el que se representa artísticamente el «Sistema Cíclope» (un conjunto de 216 radiotelescopios pensados para detectar una posible señal de inteligencia de origen extraterrestre). ¡De tanto pensar en el número 216, me sucedió lo que Sol afirma en esta película! Otro hecho notable: los radiotelescopios conforman un conjunto hexagonal. Al unir las puntas de la «Estrella de David» se forma un hexágono.

Parece que hay una referencia a los experimentos realizados por Panfield con la estimulación de ciertas áreas del cerebro de sus pacientes. Evocación de olores, sonidos, sabores…

Muy parecidos a los conjuntos de Julia y de Mandelbrot. ¿Vivimos en un universo fractal?

Curioso: recordemos que una de las sectas pitagóricas mantuvieron en secreto vergonzoso la raíz cuadrada de dos (otro número inconmensurable)

Una vez más: ¿un universo, además de fractal, recursivo?

Jenna bien pudiera haber sido el sucedáneo apropiado de la esposa de Arquímedes para Max.

Un matemático debe estar muy atento a las analogías que existen entre el pensamiento abstracto y los objetos de la realidad: una fuente inagotable de modelos.

 

OJALÁ QUE ESTE HUMILDE TRABAJO SIRVA PARA MOTIVAR UN ESTUDIO SERIO DE LAS MATEMÁTICAS QUE, DICHO SEA DE PASO, SON MÁS EMOCIONANTES QUE LAS PELÍCULAS; SIN DEMÉRITO DE ESTA HERMOSA JOYA CINEMATOGRÁFICA.

ATENTAMENTE

PROF. MARIO PERAL MANZO

 

 

 

Nautilus

2004

Eugenio Robleda ©